
Alrededor de una decena de estados y centenares de ciudades de Estados Unidos se consideran “santuario” para los migrantes indocumentados, pero no existe una definición universal de lo que constituye una jurisdicción “santuario”.
Por NYT
El término suele referirse a los estados, condados o ciudades que limitan cuánto están dispuestos a cooperar con los esfuerzos de las agencias federales para deportar a las personas migrantes indocumentadas.
Los gobiernos locales empezaron a adoptar políticas de santuario en la década de 1980, cuando las iglesias ofrecieron refugio a las personas que huían de la guerra civil en El Salvador.
Esta práctica ha atraído cada vez más atención en la última década, a medida que la migración se convertía en un tema más importante para los votantes.
Durante el primer mandato de Donald Trump, muchas localidades dirigidas por demócratas afirmaron o reforzaron su condición de santuarios.
Pero en los últimos años, numerosas ciudades gobernadas por demócratas se han visto desbordadas por la llegada de personas migrantes, muchas de las cuales fueron trasladadas allí desde la frontera sur por el gobierno de Greg Abbott en Texas.
Ello ha alimentado las críticas a las políticas de santuario de las ciudades, no solo por parte de quienes se oponen a ellas desde hace tiempo, sino también de dirigentes que en algún momento apoyaron la idea.
Trump y sus aliados han prometido adoptar una línea dura en materia de migración, y altos funcionarios han dejado claro que algunas de las ciudades que han adoptado políticas de santuario serían objeto de medidas de aplicación de la ley.
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