
Un mensaje escrito en X por el presidente Gustavo Petro en la madrugada del pasado domingo llevó a que Colombia pasara de ser considerada una nación amiga de Estados Unidos a un ejemplo mundial de lo que puede ocurrirle a cualquier país que decida desafiar a Donald Trump. Una inusual publicación de Petro, a las 3:41 de la madrugada, en la que desautorizó la entrada de aviones estadounidenses con migrantes colombianos al país se llevó por delante la solidez de una relación de más de 200 años de historia, que no había sufrido una crisis como la actual, ni siquiera cuando le retiraron la visa a Ernesto Samper en medio del proceso 8.000, en los años noventa.
Por Semana
Aunque el impase de los vuelos con los deportados se resolvió en la noche del mismo domingo y se suspendieron las drásticas sanciones anunciadas por la Casa Blanca contra Colombia, la tensión diplomática persiste. Desde el 26 de enero, un día que estará presente en la memoria de muchos, Petro busca una confrontación diaria con Trump. Por eso, de cara a lo que viene, en los círculos políticos, militares, académicos y empresariales del país hay pesimismo ypreocupación. A nadie se le olvida que durante unas largas y angustiantes horas Colombia fue sometida por Trump a medidas similares a las que Estados Unidos ha usado para castigar a países como Libia –en tiempos de Gadafi–, Corea del Norte o Cuba.
“La persona más complacida con lo que pasó debe ser Donald Trump, porque (Petro) le dio la oportunidad de mostrar su seriedad y hasta su crueldad en reforzar su compromiso de enfrentar la migración ilegal”, aseguró Kevin Whitaker, exembajador de Estados Unidos en Colombia.
Brian Winter, editor en jefe de la revista Americas Quarterly, que estuvo en Bogotá en los últimos días, explicó la razón de esa alegría. “El presidente Trump estaba feliz con el trino del presidente Petro. Él quería dar una batalla sobre ese tema porque sabe que le favorece en la opinión doméstica de Estados Unidos. Y mi hipótesis es que esas medidas, anunciadas tan poco tiempo después del trino, estaban preparadas para otro país. Eso no fue algo que él inventó o autorizó mientras estaba jugando golf el domingo”.
Por cuenta de Petro, Colombia vivió 20 de las horas más angustiantes en su historia reciente. Y, como decía Edward A. Murphy, si algo puede ir mal, irá mal. Todo parece indicar que esa máxima aplicará para Colombia. Así lo advirtió Michael Shifter, senior fellow de Diálogo Interamericano, quien aseguró que en este episodio Trump-Petro “siempre todo puede ser peor. El problema es la falta de moderación y sensatez en ambos lados”.
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