
En 1982 Uruguay estaba en dictadura. Muchos de los profesores de la educación secundaria eran militares y la libertad de expresión en las aulas estaba limitada. “No la pasábamos mal, pero no había la apertura de poder hablar o expresarse, siempre era con cuidado. Mamá decía: ‘Cuidado con lo que hablan’”, recordó Miriam Levin, una uruguaya regresada de Venezuela en un informe del noticiero Telemundo del canal 12 uruguayo. Cuando tenía 15 años, se fue a vivir a Venezuela.
Por Infobae
Al llegar, se sorprendió con la libertad que se vivía en ese país. La por entonces adolescente miraba la televisión y no entendía por qué había algunas críticas al momento del país. “Yo miraba a mi mamá y decía: ‘¿Cómo esta gente está diciendo esto?’”, recordó. Era una sociedad “completamente diferente” a la uruguaya.
La democracia volvió a Uruguay en 1985, pero la familia ya estaba instalada en Venezuela. Sus hermanos, estudiaban; y su padre ya se había consolidado como comerciante. Ella decidió especializarse en contaduría, al punto que creció académicamente hasta convertirse en una docente reconocida y experimentada, de acuerdo al informe difundido en la televisión uruguaya.

También en Venezuela, Levin se casó y crió a dos hijos como si fueran sus propios hijos. Pero en 2016 su cabeza comenzó a hacer un click: empezó a aparecer la idea de regresar a Uruguay.
Un día de ese año, la uruguaya en Venezuela tuvo que hacer una fila durante 18 horas afuera de un supermercado para poder comprar un litro de aceite. También tenía dificultades para adquirir los medicamentos de su madre, que era hipertensa y tenía problemas de corazón.
Los problemas en Venezuela se sumaban: “Llegó la inflación y, más allá de la inflación, ya estábamos en nivel de hiperinflación. Y esa hiperinflación hacía que si agarrabas un dinero hoy, tenías que comprar hoy, porque si lo dejabas para mañana, la moneda de allá se devaluaba”.

Como docente, Levin trabajaba con jóvenes estudiantes; y empezó a tener temor por el trato hacia ellos. La uruguaya sentía que iba perdiendo calidad de vida y que se estaba acostumbrando a eso. Llegó un momento en el que, dijo, tenía que reaccionar.
Desde Uruguay, mientras tanto, le pedían que regresara.
En 2018, finalmente, decidió dar el paso. Una de sus primeras sorpresas estuvo en el supermercado: la mujer contó que se le salían las lágrimas cuando entró a un supermercado y vio que las góndolas estaban completas.
El resto de su familia se quedó en Venezuela, pero se reencontraron en Uruguay cuatro años después.
La familia de Levin viajó a Venezuela en la década de los 80 a buscar libertad; casi 40 años después, regresó a encontrarla en su país de origen.
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