Hay un nuevo sheriff en Washington, por Ángel Lombardi - LaPatilla.com

Hay un nuevo sheriff en Washington, por Ángel Lombardi

Llegó el nuevo sheriff. Eso fue a decirle a los europeos Vance, vicepresidente norteamericano. Realmente no tan nuevo, ya que estamos hablando de Trump II. Eso sí, más arrogante y prepotente que nunca. Para mi gusto, muy nazi.

Vance fue breve y directo. Nuestra prioridad ya no es Europa, su seguridad es cosa de ustedes y la deben pagar. Rusia no es un enemigo, la guerra de Ucrania debe terminar y eso lo arreglarán directamente Trump y Putin. Nuestro interés estratégico geopolítico se centra en el Indo-Pacífico y en el desarrollo tecnológico, particularmente la IA, y, se sobreentiende, nuestra economía, territorios, supremacía militar y primacía indiscutida.

Después vino el regaño mayor a los europeos. Les dijo: si tienen problemas, ustedes mismos se los crearon por permitir una ola inmigratoria de ilegales y descontrolada. Cuiden sus democracias porque no están atendiendo el clamor general de sus ciudadanos, como sí lo estamos haciendo nosotros en Estados Unidos.





Un dato relevante de esta visita vicepresidencial es que rompe la tradición, pues este tipo de discursos de Estado con respecto a los europeos lo daba, habitualmente, el propio presidente o el secretario de Estado. Un claro acto de menosprecio a Europa. Ya ellos no forman parte de las prioridades geopolíticas norteamericanas, como sí lo fueron cuando la competencia era con la Unión Soviética.
Todo esto tiene sentido en función de los intereses de Estados Unidos y es una lección para Europa. Cada uno a lo suyo. Y es parte de la explicación del crecimiento electoral de los llamados “soberanistas o patriotas” en los diversos países. Una versión actualizada del nacionalismo más rancio y patriotero. Algunos también lo llaman “la nueva derecha”, derecha extrema o movimientos neonazis y neofascistas. El mismo fenómeno que llevó a Trump nuevamente a la presidencia, con su eslogan «Primero América».

Si esto Trump lo hace con los europeos para concentrarse en el desafío chino, qué queda para América Latina. En particular, para las expectativas políticas de muchos venezolanos, ilusos con el sheriff Trump. En su primer periodo no hizo nada y creo que en este segundo tampoco va a hacer nada.

Nos cuesta entenderlo, pero el régimen venezolano no vino de Marte ni nadie nos lo impuso. Fueron venezolanos quienes lo eligieron y hoy, habiendo perdido el apoyo popular y la mayoría, quienes lo siguen sosteniendo son venezolanos. Y de «arriba», tanto del sector militar como burócratas y empresarios.

Así que a los demócratas nos toca la tarea de seguir insistiendo, de manera pacífica y con el voto. Aunque el régimen, mientras pueda, seguirá irrespetando el deseo y la necesidad de la mayoría de un cambio político. El cambio no tiene fecha. No sabemos ni el cuándo ni el cómo. Pero la peor respuesta política sería la estéril abstención o la «espera». Y, de pasar algo «extraordinario», nos enteraríamos al día siguiente.