
En medio de la conmoción mundial que generó el descubrimiento del asteroide 2024 YR4 y de su posible impacto con la Tierra el 22 de diciembre del 2032, Óscar Fuentes-Muñoz, investigador postdoctoral en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, reveló a LA NACION los detalles poco conocidos de esta roca estelar y mencionó por qué no hay que perderla de vista de ahora en más.
Por: La Nación
Desde que se notificó de la existencia del asteroide, la variación en el riesgo de impacto con nuestro planeta se modificó hasta llegar a prácticamente cero, explicó el experto, quien destacó la rapidez con la que se trató este tema desde el inicio. Gracias a ello, se recopilaron los datos suficientes para descartar una colisión a futuro.
A pesar de las simulaciones y el desarrollo de suposiciones acerca de la caída de 2024 YR4, Fuentes-Muñoz explicó que no hubiera representado un riesgo para la humanidad, como se especuló. “Se dio 11 veces en la historia que hemos descubierto un asteroide que sí impactó con la Tierra. Lo que pasa es que eran tan chiquitos y al final solo fueron una luz brillante en el cielo y se recuperaron como meteoritos. Todo de forma totalmente segura”, indicó para quitar cualquier dramatismo al respecto.
“Como 2024 YR4 es un poco más grande, con un rango de 40 a 90 metros, podría haber generado algún daño, pero rápidamente se descartó”, remarcó y agregó: “Al final la probabilidad nunca llegó a ser suficientemente alta como para que estuviésemos planteándonos medidas para mitigar el riesgo. Por ahora lo que se hace es darle seguimiento, porque sabemos que en muchos de estos casos al final la probabilidad acaba bajando a cero en cuanto hay más datos”.
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