
Nicolás Maduro encabezó este 27 de febrero una marcha conmemorativa por «El Caracazo» y aprovechó la ocasión para cuestionar al gobierno de Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump decidiera revocar las licencias petroleras a Venezuela.
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En su discurso, Maduro resaltó que el futuro de Venezuela no está en manos de Estados Unidos, sino en el esfuerzo y la voluntad de sus ciudadanos. “El desarrollo de Venezuela no depende de los gringos. Depende del trabajo, la inventiva y la capacidad de amor por esta Patria”, dirigiéndose especialmente a la juventud, a la que instó a no dejarse “confundir” por narrativas externas.
El líder chavista no le quedó de otra que mantener abierta la puerta del diálogo. “Nosotros hemos llamado al diálogo entre iguales. Si los gringos quisieran algún día un diálogo respetuoso, de igual a igual, lo haríamos, lo hemos hecho y lo haremos, sin problema”.
Sin embargo, advirtió que si Estados Unidos persiste en “apostar al fascismo, a la violencia en Venezuela, de apostar a las sanciones, ¡allá ellos!”. En este sentido, reafirmó que el país continuará su rumbo hacia la “independencia, soberanía, paz, trabajo, desarrollo y armonía”.
“Yo no juego con cartas escondidas. Yo juego con las cartas sobre la mesa, y por eso siempre ganamos, porque jugamos con la verdad”, acotó.
