
Los familiares de los hermanos Menéndez, Lyle y Erik, manifestaron su indignación tras la reciente decisión tomada por el fiscal de distrito de Los Ángeles, Nathan Hochman, quien rechazó la solicitud de un nuevo juicio para los hombres condenados por asesinar a sus padres en 1989. Según reportó ABC News, el caso, que ha vuelto a captar la atención pública tras el estreno de una serie de Netflix en 2024, sigue generando debate sobre justicia, trauma y abuso.
Tamara Goodell, prima de los hermanos, expresó su frustración durante un seminario virtual, afirmando que el enfoque del actual fiscal es una continuación del “narrativo de 1989”. Según el New York Post, la mujer también subrayó que el anterior fiscal, George Gascón, mostraba una actitud más comprensiva:
“Gascón parecía mucho más abierto a los procesos modernos de la ley y lo que significa la compasión y las prácticas informadas en el trauma”. Por el contrario, describió la postura de Hochman como “muy desalentadora y frustrante”.
La negativa al nuevo juicio responde a la valoración de Hochman sobre las pruebas presentadas. Estas incluyen una nota escrita por Erik en 1988, donde describe abusos sexuales cometidos por su padre, José Menéndez, además de un testimonio de un miembro de la banda Menudo, quien también afirmó haber sido víctima del patriarca.
Pese a ello, el fiscal declaró que las evidencias eran insuficientes para justificar un nuevo juicio. Hochman concluyó que estas pruebas corroborativas carecían de peso suficiente para cambiar el curso de los acontecimientos legales.
Anna Maria Baralt, sobrina de José Menéndez, criticó la decisión y enfatizó el daño que puede causar arraigarse en antiguos conceptos de abuso en lugar de avanzar con los entendimientos actuales. “El peligro de presentar esa narrativa de los años 90 bajo las leyes actuales es que ignora cuánto hemos progresado en el reconocimiento de los efectos a largo plazo del abuso y las barreras sistémicas que mantienen a las víctimas en silencio”, comentó Baralt al New York Post.
