
Miami enfrenta una crisis en sus tribunales de inmigración debido al elevado número de expedientes sin resolver. La ciudad ocupa el primer lugar en acumulación de casos en espera en Florida, lo que afecta a miles de extranjeros que buscan regularizar su permanencia en Estados Unidos. La saturación del sistema prolongó los tiempos de espera y aumentó la incertidumbre entre quienes aguardan una resolución.
Por La Nación
Los casos pendientes de inmigración en Florida alcanzan cifras récord
Según un informe de la Universidad de Siracusa, basado en el análisis de millones de registros de la Corte de Inmigración obtenidos a través del Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), en diciembre de 2024, Florida acumulaba 178.709 casos pendientes; de los cuales unos 113.239 mil pertenecían a Miami.
A nivel nacional, el total supera 3,7 millones de casos, lo que refleja el colapso del sistema judicial de inmigración. Estos tribunales, creados por el Congreso para llevar a cabo procedimientos de deportación, deciden si los extranjeros acusados por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, según sus siglas en inglés) de violar la ley de inmigración deben ser removidos de Estados Unidos.
El informe detalló que los casos analizados incluyen tanto solicitudes de asilo afirmativas como defensivas. La mayoría son defensivas, presentadas en respuesta a un proceso de deportación iniciado por el DHS. En cambio, las afirmativas son remitidas a la Corte de Inmigración cuando son rechazadas por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (Uscis, según sus siglas en inglés).
La falta de jueces de inmigración agravó la acumulación de casos. Según Telemundo 51, expertos advirtieron que el reciente despido de dos decenas de jueces por parte de la administración de Donald Trump generó preocupación, ya que se necesitan más magistrados para atender la demanda.
Los retrasos en cortes de inmigración en EEUU afectan a miles de migrantes
El retraso en los tribunales afecta directamente a personas como Oscar Casanella, un investigador cubano de 46 años que huyó de su país tras sufrir persecución. El hombre llegó a Estados Unidos en enero de 2022 con su esposa embarazada y su hijo de cuatro años. Tras solicitar asilo, tres años después aún no ha tenido una audiencia ante un juez.
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