
Durante el pasado 2 de marzo de este año, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la creación de una ‘Reserva Estratégica de Criptomonedas’ para el país. Ésta incluirá cinco activos digitales que representarían un ámbito completamente nuevo para lasfinanzas nacionales; pero también, una preocupación para los inversionistas más conservadores. A continuación, te contamos más detalles respecto a las criptomonedas elegidas por el republicano, así como sus posibles implicaciones a futuro.
Por Heraldo USA
¿Cuáles son las 5 criptomonedas que Trump incluirá en la nueva ‘Reserva Estratégica de EEUU?
Bitcoin (BTC)
Creada en el año 2009, Bitcoin es la primera y más conocida criptomoneda del mundo. En general, funciona como una moneda digital descentralizada que permite transacciones ‘peer-to-peer’ sin la necesidad de intermediarios financieros. Su tecnología subyacente y la cadena de bloques (blockchain,) garantizan la transparencia y la seguridad de las transacciones. Su limitada emisión total de 21 millones de monedas le otorga características deflacionarias, lo que ha atraído a inversores que buscan protegerse contra la inflación internacional.
Ethereum (ETH)
Lanzada en el año 2015, Ethereum es una plataforma de blockchain que permite la creación y ejecución de contratos inteligentes (smart contracts) y aplicaciones descentralizadas (dApps). A diferencia de Bitcoin, que se centra en ser una moneda digital, Ethereum proporciona una infraestructura para desarrollar aplicaciones que funcionen sin intermediarios. Su criptomoneda nativa, Ether, se utiliza para pagar las transacciones y servicios dentro de la red.
XRP (Ripple)
Desarrollada por Ripple Labs, XRP es una criptomoneda diseñada para facilitar pagos transfronterizos rápidos y de bajo costo. A diferencia de Bitcoin y Ethereum, que operan en redes descentralizadas, XRP funciona en un libro mayor (ledger) más centralizado, lo que permite tiempos de transacción más rápidos y menores costos para sus usuarios. Por sí misma, Ripple ha establecido asociaciones para mejorar la eficiencia de las transferencias internacionales, pero también ha abierto puertas para nuevos retos regulatorios en algunos países debido a su estructura.
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