
Durante el 192° período de sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), Aurora Silva, esposa del preso político Freddy Superlano, denunció la desaparición forzada de su esposo y exigió a la comunidad internacional que no permita que su caso quede en el olvido.
Por lapatilla.com
Sus declaraciones fueron un llamado desesperado por justicia ante lo que calificó como una estrategia de represión del régimen de Nicolás Maduro.
«Han pasado más de siete meses desde la última vez que vi a mi esposo. Y en este tiempo no he recibido ni una sola llamada, ni una sola prueba de vida, ni un solo derecho que le corresponda como detenido», expresó Silva, quien afirmó no saber si Superlano ha sido torturado, si ha enfermado o si ha recibido atención médica.
Superlano fue detenido el 30 de julio de 2024, tras haber jugado un papel clave en la campaña presidencial de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado. «Está preso porque los derrotó en su propio terreno, en su propio bastión político», denunció su esposa, refiriéndose a las elecciones regionales de 2021 en Barinas, donde Superlano ganó la gobernación, pero fue inhabilitado arbitrariamente por el régimen.
Silva describió el silencio y la incertidumbre como una forma de tortura impuesta no solo a los presos políticos, sino también a sus familias. «No hay manera de describir lo que es vivir con esta incertidumbre. Levantarse cada mañana sin saber si sigue con vida y dormir con la angustia de no saber qué más hacer para exigir justicia», afirmó.
Recordó casos emblemáticos de represión en Venezuela, como los de Fernando Albán y el capitán Rafael Acosta Arévalo, ambos fallecidos bajo custodia del Estado. «Lo peor es saber que otros han muerto esperando justicia», dijo.
Asimismo, denunció que el régimen de Maduro ni siquiera respeta sus propias leyes, ya que Superlano no ha sido presentado ante un tribunal, su defensa no ha podido verlo y su paradero es desconocido. «Cuando un Estado desaparece a un preso político, lo que busca es quebrarlo, que no haya testigos, que no haya denuncias y que la gente se olvide de él», aseveró.
Silva fue tajante al calificar la situación de su esposo como una desaparición forzada y un crimen de lesa humanidad. «Cuando un ser humano es privado de libertad, sin contacto con su familia ni su abogado, eso tiene un nombre: crímenes de lesa humanidad», sentenció.
«Hoy vengo aquí para pedirles que no permitan que Freddy se convierta en un número más en la larga lista de víctimas de este sistema». Instó a los organismos de derechos humanos a tomar medidas: «Les imploro que usen los mecanismos que tienen, que presionen a quienes deben presionar, que exijan lo que deban exigir. No dejen que este caso se pierda en el tiempo».
