William Anseume: La dura gesta gremial - LaPatilla.com

William Anseume: La dura gesta gremial

Finalizado el proceso electoral, nuestra propuesta para la Junta Directiva de la Asociación de Profesores de la USB obtuvo el triunfo para todos los cargos. Aprovecho para saludar efusivamente al nuevo presidente de nuestra organización: Omar Pérez Avendaño.

Un periodista me pregunta, una vez notificado el triunfo, si está elección va a servir para arreglar los problemas de la USB y de la universidad venezolana. En principio me molestó la pregunta, un tanto impertinente. Después, como siempre, reflexioné y respondí. Podría no ser exactamente una insolencia en medio del desasosiego reinante. Le indiqué que no, que apenas resolvía una nueva junta aguerrida que continuará la lucha diaria en procura de la resolución de esa inmensa problemática y su denuncia continua. No tengo dudas de que así será. Y no porque hayan reservado un cargo, el último de la lista para mí. Si no porque sé la tesitura de pelea por los derechos de la que están hechos estos profesores gallardos que ahora nos unimos por un mismo objetivo: los profesores y la universidad.

En ella, en la elección, no faltaron factores diversos en contra. Y no me refiero a la plancha adversa. Porque en toda institución conviven diversas visiones, mucho más en la universidad, por su naturaleza. En contra no solo teníamos a las autoridades que han prolongado indebidamente por cuatro años la intervención. También hubo múltiples posiciones afloradas para desplazarnos, factores políticos, indudablemente, y otros que consideran que atacar a estas autoridades interinas es perjudicial para la universidad, como si el problema y el perjuicio no hubiera sido su nefasta designación y el propósito de ella, como si el accionar destructivo, haciendo seguidilla a la destrucción de la educación que ha llevado el régimen nacional como política, no imperase hoy en la USB.





Una cosa es considerar que los trapos sucios deben lavarse en casa y muy otra es tapar, o, más bien, querer tapar la realidad inocultable de una universidad pública. No hablo solo de los sueldos que ya todos conocemos lo miserables que son. Cómo obligan a financiar la educación al personal académico, técnico, profesional y obrero. Una de las principales luchas que debemos seguir sosteniendo a diario, cuando se acerca la quincena de los tres años sin ajuste de sueldos y del salario. Pero nos agobia también la desprotección social que han profundizado consecutivamente, el acoso laboral que en la USB se ha exponenciado desproporcionada e injustamente, los problemas físicos y materiales causados por la falta de presupuesto, la autonomía universitaria y la joya de esa corona: las elecciones rectorales. Por no hablar de elementos académicos como el de atraer personal y evitar más fugas de talentos. Demasiados temas para que la universidad así sobreviva. ¿Trapos de casa? ¿Juegos con interinos y el régimen? Eso enfrentamos.

El desafío es inmenso en estos tiempos tan álgidos para la vida democrática y la vida académica, universitaria. Sostener por dos años una gestión contra toda adversidad será tarea muy complicada. Como lo ha sido antes esta brega contra tan diversos oponentes. Algunos de los cuales ni siquiera pudieron cuajar una coherencia hecha plancha, prefirieron el retiro después de presentarse y vagar en busca de cabezas líderes que finalmente se disolvieron. Mi más profundo agradecimiento a los profesores y a la confianza depositada de nuevo en nosotros. Ellos saben en quienes entregar estas tan difíciles responsabilidades. Básicamente en la experiencia, en la contundencia de los reclamos por esos y tantos otros derechos que pretenden seguirnos conculcando. Continuamos la lucha, debido al pronunciamiento inequívoco de los profesores de la USB. Me complace.