Ansiedad y rumores de cónclave: cómo afronta el Vaticano la hospitalización del papa Francisco - LaPatilla.com

Ansiedad y rumores de cónclave: cómo afronta el Vaticano la hospitalización del papa Francisco

Velas y flores a los pies de la escultura de Juan Pablo II a las puertas del Hospital Gemelli de Roma donde permanece ingresado el papa Francisco, este miércoles. El papa pasó la noche tranquilo y desayunó en el sexto día de hospitalización en el Gemelli de Roma, informó el Vaticano, después de que este martes se comunicase un empeoramiento de su cuadro clínico al diagnosticarle una neumonía bilateral junto a la infección polimicrobiana que le obligó a ser ingresado el pasado viernes. EFE/Daniel Cáceres

 

El Palacio Apostólico del Vaticano alberga la Secretaría de Estado de la Santa Sede, la sala de máquinas de la administración central de la Iglesia Católica. Al entrar en las oficinas del tercer piso de este palacio renacentista, se pasa por delante de frescos de algunos de los primeros mapas del mundo, un recordatorio de que la Iglesia tenía visión e influencia globales mucho antes de que la globalización se pusiera de moda.

Por cnnespanol.cnn.com





Ahora que el papa Francisco entra en su cuarta semana de hospitalización, quienes trabajan en el Palacio Apostólico se enfrentan a la continua incertidumbre sobre su salud. Lo mismo ocurre con todos los que trabajan en el Vaticano.

Los dos funcionarios de más alto rango de la secretaría son el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede y el arzobispo Edgar Peña Parra, el “sostituto” o “sustituto”, que actúa como jefe del gabinete papal. Han visto a Francisco en el hospital en al menos dos ocasiones. En tiempos normales, tendrían individualmente una audiencia semanal programada con el papa y permanecerían en contacto regular con él.

Parolin, un prelado reflexivo y de modales apacibles, es un diplomático experimentado del norte de Italia que lidera la participación en geopolítica y ha sido fundamental en la intermediación del acuerdo de la Santa Sede con China. Algunos hablan de él como un futuro papa y fue Parolin quien dirigió la primera de las sesiones diarias de oración por la salud de Francisco en la Plaza de San Pedro.

Peña Parra, diplomático eclesiástico de Venezuela, coordina el trabajo de la curia romana, la administración central de la Iglesia. De carácter decidido y resistente, el verano pasado fue sometido a un duro interrogatorio en Londres en un caso judicial histórico presentado contra el Vaticano por una disputa inmobiliaria. El juez se puso del lado del Vaticano –y de Peña Parra– en los puntos clave.

Son estos dos funcionarios los que supervisan gran parte del gobierno cotidiano de la Iglesia mientras Francisco permanece hospitalizado. La curia romana está formada por diferentes departamentos, conocidos como dicasterios, ubicados en oficinas dentro y alrededor del Estado de la Ciudad del Vaticano y Roma. Los departamentos, como los encargados del nombramiento de obispos, siguen celebrando reuniones y llevando a cabo sus tareas cotidianas.

Aunque los trabajos continúan, lo hacen a un ritmo más lento. Los jefes de Estado que vienen a Roma para reunirse con el papa se mantienen alejados, al igual que los grupos de obispos que viajan a la Ciudad Eterna. Los grandes eventos que dependen del poder de convocatoria del papado se suspenden. El estado de ánimo que prevalece en el Vaticano es de ansiedad e incertidumbre.

“Siempre es difícil cuando el jefe, por cualquier razón, desaparece, porque el santo padre es una persona muy activa en lo que respecta a la gestión de la curia y a su interés en el trabajo de todos los dicasterios”, dijo a CNN el cardenal Arthur Roche, líder del departamento de liturgia del Vaticano.

“Estamos muy acostumbrados a que de repente nos llame para pedirnos una opinión o compartir alguna observación que haya hecho. Así que, en ese sentido, las cosas se han vuelto muy tranquilas”.

El cardenal, originario de Reino Unido, explicó que “el trabajo continúa” aunque es un “período incierto” con altos niveles de ansiedad.

“Pero tenemos la esperanza de que el buen Señor lo ayude y le devuelva la salud”, añadió. “Y si no, al menos podemos apoyarlo con nuestras oraciones para que se mantenga saludable en un momento en él que necesita nuestro apoyo. Él siempre está dispuesto a ayudarnos y es una oportunidad maravillosa para que lo ayudemos”.

El papa, de 88 años, sigue dando señales de que gobierna la Iglesia desde el hospital. Mientras lucha contra una neumonía en ambos pulmones, Francisco está firmando documentos “desde el hospital Gemelli”, nombrando obispos y a un científico de la NASA como miembros de la Academia Pontificia de Ciencias y llamando a la parroquia católica en Gaza.

Fue el propio papa quien pidió a los médicos y al aparato de comunicación del Vaticano que proporcionaran los boletines diarios detallados sobre su salud. Y, el jueves por la noche, la gente escuchó la voz del papa por primera vez desde su hospitalización. En lo que debió haber requerido un gran esfuerzo, Francisco, que luchaba por pronunciar sus palabras después de semanas de problemas respiratorios, agradeció a la gente en la Plaza de San Pedro por sus oraciones.

Cada noche, los cardenales y altos funcionarios del Vaticano se reúnen en la plaza de San Pedro para orar por Francisco. El ambiente ha sido tranquilo y sombrío. Anthony Ekpo, funcionario del Vaticano y autor de “La curia romana: historia, teología y organización”, dijo que el trabajo de la curia se había centrado en “apoyar al papa mediante la oración” junto con “continuar la tarea de ayudarlo en la obra de gobernar la Iglesia Universal”.

Para leer la nota completa pulse Aquí