
La misión de Enrique “Kiki” Camarena era vivir con bajo perfil, pero con su muerte, el agente de la DEA se convirtió en uno de los nombres más reconocidos en México y Estados Unidos en la década de 1980.
Por CNN en Español
Camarena era un agente especial que recababa información sobre los grupos delictivos responsables de la producción y el tráfico de drogas, asignado a la oficina de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) en Guadalajara, en el oeste de México.
Según la DEA, Camarena estaba “extremadamente cerca” de revelar una cadena de distribución de drogas hacia Estados Unidos, pero en febrero de 1985 él y Alfredo Zavala, quien era su chofer e informante, desaparecieron en pleno día, desatando una búsqueda que atrajo la atención pública en los dos lados de la frontera.
Los cuerpos de ambos fueron descubiertos un mes después. La DEA indicó que Camarena había sido torturado.
La investigación señaló a Rafael Caro Quintero, entonces cabecilla del Cártel de Sinaloa, como uno de los autores intelectuales del homicidio. El gobierno estadounidense lo agregó a la lista de los fugitivos más buscados, ofreciendo una recompensa de hasta US$ 5 millones por información que llevara a su detención o sentencia. Según el FBI, Caro Quintero consideraba a Camarena responsable por la destrucción de sembradíos de droga que le causaron pérdidas estimadas en “cientos de millones de dólares”.
¿Quién es Rafael Caro Quintero?
Caro Quintero huyó a Costa Rica, donde fue detenido y extraditado a México, para ser condenado a 40 años de prisión.
Luego de 28 años en una cárcel mexicana, Caro Quintero fue liberado por un juez, argumentando problemas con el juicio inicial. Estados Unidos nuevamente lo incluyó entre las personas más buscadas, con una recompensa de hasta US$ 20 millones. Posteriormente, la Suprema Corte de México revirtió la decisión del juez, ordenando su arresto y fue detenido en 2022. En entrevista con la revista Proceso en 2016, Caro Quintero admitió haber estado en el lugar donde Camarena fue asesinado en 1985, pero negó cualquier implicación en su muerte. En febrero de 2025 fue extraditado a EE.UU. junto a otros 28 presuntos capos del narcotráfico.
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