
En las costas de Brasil, a unos 30 kilómetros de São Paulo, se encuentra un lugar tan letal que el gobierno ha prohibido su acceso. Se trata de Queimada Grande, una isla de aproximadamente 430.000 metros cuadrados que, a primera vista, podría parecer un refugio natural paradisíaco. Sin embargo, en su interior habita un peligro silencioso y mortal.
Por: Gizmodo
Durante el siglo XX, un farero se encargaba del mantenimiento del faro de la isla, pero con el tiempo este fue automatizado y la isla quedó completamente deshabitada. La razón es simple: su territorio está dominado por miles de serpientes venenosas, lo que la convierte en un sitio imposible para la vida humana.
Un reino de serpientes venenosas
Queimada Grande es también conocida como la Isla de las Cobras, y no es por casualidad. Se estima que en este pequeño territorio habitan aproximadamente 15.000 serpientes, lo que la convierte en el lugar con la mayor densidad de víboras por metro cuadrado en el mundo. Entre estas, destaca la temida Bothrops insularis, conocida como la serpiente cabeza de lanza dorada, una de las especies más venenosas del planeta.
A pesar de su tamaño relativamente modesto, que rara vez supera los 1,2 metros de longitud, esta serpiente es extremadamente agresiva y cuenta con un veneno letal. Su alimentación se basa principalmente en aves y reptiles, pero cuando la comida escasea, incluso pueden recurrir al canibalismo y devorarse entre ellas. Su aislamiento geográfico ha generado una evolución particular que las hace aún más mortíferas que otras serpientes de su misma familia.
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