Se subió a una lancha para reencontrarse con su mamá en Curazao y terminó naufragando en el Caribe - LaPatilla.com

Se subió a una lancha para reencontrarse con su mamá en Curazao y terminó naufragando en el Caribe

Familiares piden que continúen las investigaciones para hallar a los desaparecidos. Crédito: Omarela Depablos Padrino

 

 

 





La abuela de Jeremy Manuel Ernesto se aferra a la ropa sucia que dejó, a la almohada que usaba y el olor de las sabanas de su cama.

Por Crónicas del Caribe

No deja que nadie entre a ese cuarto donde todavía están los vivos recuerdos de su amado nieto. Entra sola, llora y lo vuelve a cerrar. Ya tiene diez días sin saber de él, luego de que saliera en un viaje clandestino desde San José de la Costa, en el municipio Píritu del estado Falcón, para ingresar de forma irregular a Curazao el domingo 2 de marzo.

Jeremy Manuel Ernesto Espinoza Petit cumplió 18 años el 3 de febrero. Alcanzada la mayoría de edad, decidió reencontrarse con su mamá, que tiene unos ocho años en la isla, trabajando para mantener a su familia en La Vela, el pueblo pesquero del municipio Colina en el estado Falcón.

 

Jeremy Manuel Ernesto Espinoza Petit cumplió 18 años en febrero de 2025

 

Su tía Yohana Rodríguez contó que su sobrino tenía mucho tiempo con ganas de irse con su mamá, pero terminaban convenciéndolo para que se permaneciera un tiempo más en casa. Intentaban persuadirlo diciéndole que tenía que acompañar a su abuela, que ha sido su segunda madre. También que era importante que concluyera el bachillerato, pero cuando insistía mucho con el tema de emigrar en lancha, le recordaban que era menor de edad y debía esperar su momento.

Cumplidos los 18 años, Jeremy le suplicó a su mamá que le pagara el viaje para reunirse con ella. Además de extrañarla, tenía la certeza de que en la isla podría trabajar y generar mayores ingresos de los que podía tener en Venezuela.

La logística

La mamá habló con sus vecinos de toda la vida para que se hicieran cargo de Jeremy, con la esperanza de que sí iba con gente conocida tenía menos riesgo. Aunque el jovencito se defendía muy bien en el agua, ya que bañarse en la playa es una costumbre casi diaria en estas zonas de Falcón, su abuela no aceptó que le pusieran un salvavidas reconstruido. Entonces, pagó por el puesto y les dio a los organizadores 30 dólares adicionales para recibir un salvavidas nuevo, que le darían al momento del zarpe.

“Cuando el vecino vino a ver a Jeremy, mi mamá le preguntó cuántos iban y él le respondió que 15 personas porque era una lancha grande. Ella le advirtió que si se montaban16, Jeremy no iba, que se lo bajara y ya”, relata la tía del joven. Según las versiones, en total se subieron a la embarcación 24 personas.

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