La primera persona del plural implícita en la oración, se refiere a que somos el país que apoya mayoritariamente a María Corina y Edmundo y rechaza al narcoterrorismo genocida en el poder.
La gobernanza real que se declara y ejerce allí, se refiere a que de manera continua y en hechos concretos, se decretan y se ejecutan acciones y decisiones de gobernanza institucional y efectiva.
¿Alguien por casualidad tiene dudas de esto? Revisen en las redes y lean con atención el Comunicado que suscriben Edmundo y María Corina, para respaldar la Proclama del 15 de marzo del presidente Trump, para afirmar que Nicolas Maduro,”tirano que oprime a Venezuela, lidera también las organizaciones criminales del Tren de Aragua (TdA) y el Cartel de los Soles.
Las razones del comunicado incluyen:
La consideración de que criminales y corruptos deben enfrentar la justicia y ser ejercida esta con severidad.
El respaldo a las medidas legales que contra estas bandas se tomen.
La confianza en el estado de derecho que en todos esos países rige.
La exhortación a las autoridades en cada país, a extremar precauciones en administración de justicia para distinguir criminales al servicio de Maduro de la gran mayoría de migrantes venezolanos inocentes.
La solicitud de un régimen de protección a los migrantes venezolanos inocentes, para su regreso a la Venezuela libre, en fase final.
De manera directa, clara, constitucional y efectiva, el Gobierno electo y en espera de las acciones de justicia que reivindicarán el derecho violado, realiza sus funciones con claridad y tino. En este caso, como parte de la guerra de quinta generación que indudablemente conducirá a la salida del poder de Nicolás Maduro y a la recuperación de la democracia constitucional.
Muchísimas aprehensiones dominan a un sector de opinión que tiende a instalarse en la cómoda tribuna de la derrota autoimpuesta y probablemente verán todavía regresar el agobiante capítulo del “para variar nos jodieron otra vez”
Allá ellos. Desde esta acera escuchamos crecer con verdor inderrotable, un gobierno sereno, firme y seguro en el cercano reencuentro final con la democracia.
