La cara "buena" del tabaco: ¿puede ayudar a curarnos en lugar de enfermarnos? - LaPatilla.com

La cara "buena" del tabaco: ¿puede ayudar a curarnos en lugar de enfermarnos?

Algunos ensayos clínicos en curso evalúan si el tabaco puede servir para producir fármacos contra el VIH y el ébola.

 

 

 





El tabaco mata a ocho millones de personas en todo el mundo cada año, pero imagínate si pudiera utilizarse para fabricar medicamentos.

Por BBC Mundo

La idea no es descabellada: el tabaco se ha utilizado como medicina herbal en el pasado. Pero ahora, en la era de la ingeniería genética, el tabaco puede ser el futuro de la producción farmacéutica en la Tierra y más allá.

Los exploradores europeos se encontraron por primera vez con el tabaco en América durante el siglo XVI. Allí, los indígenas lo habían utilizado durante siglos por inhalación, ingestión o tópicamente, como tratamiento para síntomas como dolores de cabeza, resfriados, llagas y malestar estomacal.

El tabaco se convirtió en una panacea en la Europa del siglo XVI, y se recetaba para casi todo.

Su aplicación más extraña probablemente fue como cura para los síntomas de ahogamiento en el siglo XVIII. En Londres, junto al río Támesis, se guardaban kits de enemas de humo de tabaco. Si alguien se caía al agua, se le despertaba con uno de estos kits. La idea era que el humo del tabaco proporcionara calor y estimulación.

Sin embargo, no hay muchas pruebas de que el tabaco sea medicinal por naturaleza y su nocividad ya se había observado en el siglo XVIII.

 

Plantación de tabaco del siglo XVIII en América.

 

Apta para la modificación genética

Muchos de nuestros medicamentos modernos proceden de plantas, como el Taxol, que se usa en quimioterapias contra el cáncer y proviene del árbol de tejo, o el Digoxin, un medicamento para el corazón procedente de las digitales. Estos medicamentos son moléculas diminutas.

Pero si queremos algo más complicado, como un producto farmacéutico a base de proteínas (por ejemplo, insulina o las vacunas), el equipo necesario se vuelve mucho más técnico.

La mayoría de estos medicamentos más complejos son el producto de un tipo de ingeniería genética llamada tecnología recombinante.

El material genético necesario para producir, por ejemplo, insulina, se combina con el material genético de una célula. Esa célula (que puede ser bacteriana, de levadura o animal) producirá ahora la insulina además de todas sus propias proteínas.

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