
Matias Delacroix (AP)
La perspectiva inmediata del endurecimiento de las sanciones estadounidenses ya repercute en el mercado cambiario de Venezuela y amenaza a la castigada economía del país sudamericano. El llamado dólar paralelo -usado fuera de los circuitos formales para adquirir determinado tipo de bienes importados- ha trepado hasta los 100 bolívares, perdiendo 30% de su valor en cuestión de días. La tasa oficial se ubica en los 68 bolívares y el diferencial entre ambas se ha ensanchado. Es la depreciación más pronunciada del bolívar en cuatro años.
Por: El País
De un día para otro, entre los operadores comerciales y en la calle, el comentario es frecuente: hay pocos dólares, cuesta conseguirlos. La multinacional Chevron, responsable de un cuarto de la producción petrolera local, tiene ya anunciada su salida del país. El cobro de aranceles del 25% para aquellas naciones que compren petróleo venezolano, anunciado por la Administración de Donald Trump, ha tenido un importante impacto psicológico en el tejido económico.
La corporación india Reliance, una de las que ha mantenido relaciones comerciales con Caracas en estos años, ha anunciado que dejará de comprar petróleo venezolano luego del anuncio de Washington. La circunstancia tiene ya sus consecuencias en el crecimiento de los precios. Los salarios, especialmente los del universo profesional que contrata con el Estado, se han dinamitado. La baja en el consumo es palpable.
El problema cambiario planteado en este momento no es nuevo: las nuevas sanciones, otra vez, lo que han hecho es agravarlo. Desde finales de 2024, la moneda nacional ha comenzado a deslizarse continuamente. El diferencial entre el tipo de cambio oficial y el paralelo se ha duplicado en un mes.
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