
Santiago Llanquin / AP
El investigador británico Philippe Sands aseguró este jueves que “las autoridades más altas del Estado chileno” estaban en “contacto directo” con quienes elaboraron un informe que ayudó al exdictador Augusto Pinochet a fingir demencia en Londres, lo que permitió su regreso al país el 2000.
Por Biobio Chile
Las declaraciones de Sands van en la misma línea que las de Cristián Toloza, asesor en ese entonces del presidente de Chile Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien afirmó al investigador que se elaboró un documento de alrededor de diez páginas para ayudar al general en retiro a fingir una enfermedad mental, con el propósito de evitar su extradición desde la capital británica a España, donde se buscaba juzgarlo por crímenes de lesa humanidad.
Después de que BBCL Investiga difundiera el martes el testimonio de Toloza en el último libro de Sands, los excancilleres de Frei, José Miguel Insulza y Juan Gabriel Valdés, enviaron un comunicado a este medio asegurando que lo dicho sobre el supuesto dossier era “absolutamente falso”.
Según dijeron, “ni el presidente ni sus ministros se habrían prestado para manipular los hechos”: “El supuesto documento no fue conocido ni creado por nadie del Gobierno, y si hubiese existido, se hizo a espaldas del gobierno chileno“, aseveraron.
Sands: “Sé quién produjo el informe”
“Leo las palabras de esta declaración y una sonrisa sale en mi cara”, comentó Sands este jueves en la presentación de su libro Calle Londres 38, en la Universidad Diego Portales.
“En la declaración, niegan que el Gobierno participó en la producción de tal documento. Yo sé quién produjo el documento, yo sé las condiciones en que esa persona o personas produjeron el documento. Esa persona o personas estaban en contacto directo con las autoridades más altas del Estado chileno“, recalcó Sands.
Por ello, el autor cuestionó la idea de que el informe “se produjo de alguna forma secreta”. No obstante, subrayó que la declaración de los exministros “no niega la existencia del documento”.
De todos modos, expresó que le parecía más importante el tema del acuerdo secreto entre ambos gobiernos, que tampoco desmintieron los cancilleres. Según Toloza, el pacto consistía en que los problemas de salud de Pinochet impedirían su extradición, por lo que volvería a Chile, donde perdería su fuero y sería juzgado.
Dado que igualmente el ministro del Interior británico, Jack Straw, pidió un reconocimiento médico independiente, se elaboró el informe, que instruía al exdictador decir que “había pensado suicidarse, que tenía problemas de memoria, cosas irracionales y absurdas”.
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