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The Last of Us regresa el 13 de abril y, esta segunda temporada, de acuerdo con la ciencia, es «más realista» que nunca, y eso que estamos hablando de zombis. La historia, protagonizada por Pedro Pascal y Bella Ramsey, va sobre un mundo apocalíptico en el que la mayor parte de la humanidad ha sido infectada por el hongo Cordyceps, lo que los convierte en muertos vivientes.
Por: El Mundo
Si vamos a la letra pequeña del asunto, lo primero es que el hongo Cordyceps es un parásito que tiene unas 400 especies, que existe en todo el mundo, especialmente en China, Corea, Japón y Tailandia, y que en los años 50 del siglo pasado sirvió para crear un antibiótico para la tuberculosis, y en los 80 para evitar el rechazo de órganos trasplantados.
En cuanto a lo de convertirnos en zombis parece que, de momento, sólo a algunos insectos, especialmente a las hormigas. Los hongos producen enzimas que degradan la pared del exoesqueleto, y perforan su cabeza, como si de repente le saliera una planta, y colonizan su cerebro y su voluntad, con el objetivo de que trepe a una rama alta para morir, y que su cuerpo, al pudrirse, esparza mucho mejor sus esporas por el bosque, y colonizar otros insectos.
De hecho, extrapolándonos con una hormiga, más que morder a otros, quizá si el Cordyceps se hiciera con nuestro cerebro nos impulsaría a irnos a morir a un rascacielos, para que nuestro cadáver pudiera expulsar esporas desde lo más alto de la ciudad.
«A los hongos les encanta producir esporas», afirma el Dr. Jim Kronstad, profesor y microbiólogo de los Laboratorios Michael Smith de la UBC (University of British Columbia), quien se ha puesto a estudiar la serie.
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