"Es cosa de Dios": venezolano narró como casi lo suben al avión para deportarlo y una decisión cambió todo  - LaPatilla.com

“Es cosa de Dios”: venezolano narró como casi lo suben al avión para deportarlo y una decisión cambió todo 

Funcionario de inmigración de EEUU Foto Univisión

 

 

Armando es uno de los más de 60 inmigrantes venezolanos que iban a ser deportados entre la noche del viernes y la madrugada del sábado a El Salvador en aviones por agentes federales encabezados por la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y que la Corte Suprema de Justicia ordenó que no se hiciera en una rara decisión anunciada la madrugada del sábado.





Por. Univisión 

Cuenta que en horas de la tarde fueron sacando de los dormitorios del Centro de Detención Bluebonnet de ICE en Dallas, Texas, a pequeños grupos de cuatro y los llevaron a autobuses estacionados en uno de los patios. “Cuando el bus arranco. Iban nueve patrullas adelante y nueve atrás con agentes armados y trajes antimotines”.

Los nervios, el miedo y la incertidumbre se habían apoderado de todos ellos, inmigrantes que llegaron a Estados Unidos en busca de un sueño y ahora eran prisioneros de una severa política migratoria de tolerancia cero.

“Llegamos a un aeropuerto privado. Ahí estaba un avión. En el autobús éramos como 65. No nos dijeron nada, nos sacaron del dormitorio y nos llevaron a un patio con oficiales con vestimentas oscuras”, reitera.

Cuando llegaron a su destino, la caravana se detuvo. “En el aeropuerto no nos dijeron nada, dieron vuelta de regreso al centro de detención”.

Armando recuerda que el autobús salió del centro a eso de las 5 de la tarde (hora de Texas) y regresaron después de las 6:30.

“Tampoco nos dijeron nada. Que lo que pasó es cosa de Dios”. Y luego indicó: “Dijeron que había pasado (había sido suspendida) la deportación porque estábamos en Semana Santa”.

Nadie les explicó que la operación había sido bloqueada por una orden emitida por la Corte Suprema de Justicia en respuesta a un recurso de emergencia.

Al poco tiempo de regresar a los dormitorios, los inmigrantes se percataron que las autoridades habían bloqueado sus cuentas para hacer llamadas y video llamadas con sus abogados y familiares. “No tenemos dinero para llamar”, dice Armando.

“Aquí hay personas que llegaron a Estados Unidos con 3 años. Y Tenemos tatuajes, todos tenemos tatuajes, cualquier tipo de tatuaje”.

 

 

Para leer más, pulse aquí