La hormiga asiática de aguijón (Brachyponera chinensis), originaria del este de Asia, ha estado presente en los Estados Unidos desde 1932. Su presencia en el país ha pasado desapercibida durante décadas, pero en los últimos años se ha convertido en una amenaza tanto para la salud humana como para el medio ambiente. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la especie ha sido reportada en varios estados del sureste, especialmente en Georgia, donde se ha establecido de manera más prominente. Aunque se pensaba que esta especie no representaba un peligro inmediato, su capacidad para causar reacciones alérgicas graves, como la anafilaxia, ha puesto en alerta a expertos y residentes.
Por Infobae
Las picaduras de la hormiga asiática de aguijón no son solo una molestia: pueden ser peligrosas para las personas alérgicas. A diferencia de otras especies de hormigas, esta hormiga inyecta un veneno que puede inducir reacciones graves, incluyendo dificultad para respirar, hinchazón de la lengua y la garganta, y en casos extremos, anafilaxia. Dan Suiter, profesor de entomología urbana en la Universidad de Georgia, comentó en una entrevista con Fox News que, en 2024, recibió tres informes de personas que experimentaron anafilaxia tras ser picadas por estas hormigas. Suiter advirtió que aquellos con historial de alergias a picaduras de insectos, como abejas o avispas, deberían estar especialmente atentos a la presencia de estas hormigas. La prevención y el tratamiento adecuado son cruciales, especialmente para quienes tienen un riesgo elevado de sufrir reacciones alérgicas graves.
El comportamiento de la hormiga asiática de aguijón también la hace particularmente difícil de controlar. A diferencia de otras hormigas que forman grandes colonias con sendas claramente definidas, esta especie es solitaria y su actividad es más impredecible. Son de tamaño pequeño, alrededor de 5 milímetros, y su color varía del marrón oscuro al negro. Según el experto Dan Suiter, estas hormigas se encuentran con mayor frecuencia en áreas sombreadas, particularmente debajo de troncos, piedras y hojarasca, en entornos boscosos y urbanos. Aunque no son agresivas por naturaleza, piensan defenderse si se sienten atrapadas, como cuando se encuentran bajo la ropa de una persona. La actividad de las hormigas alcanza su pico durante los meses de verano, especialmente en julio y agosto, lo que aumenta el riesgo de encuentros con humanos en estas estaciones.
Impacto ecológico y desplazamiento de especies nativas
Además de los riesgos para la salud humana, la hormiga asiática de aguijón también tiene efectos perjudiciales sobre los ecosistemas locales. Su capacidad para desplazar a las especies de hormigas nativas representa una amenaza para la biodiversidad, ya que estas hormigas nativas juegan un papel esencial en la dispersión de semillas y otras funciones ecológicas. Investigaciones del USDA revelan que la invasión de la hormiga asiática ha reducido la abundancia y diversidad de hormigas en las áreas afectadas, lo que puede afectar la salud general de los ecosistemas forestales. Estas hormigas no solo alteran la dinámica de las especies animales, sino que también podrían impactar la vegetación local al reducir la dispersión eficiente de semillas, lo que afecta a las plantas herbáceas que dependen de las hormigas para dispersar sus semillas.
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