El hallazgo del cuerpo de Wilma Robertson, de 35 años, ocurrió el 14 de abril en su vivienda de Hanover, Indiana, durante un control de bienestar solicitado por personas cercanas. La mujer había sido apuñalada fatalmente. Según The Washington Post, la policía identificó rápidamente a un sospechoso después de que familiares de la víctima recibieran mensajes donde alguien confesaba el crimen.
Por Infobae
El remitente de los mensajes se hacía pasar por Shawn Bailey, un hombre de Louisville, Kentucky, quien fue arrestado el 15 de abril bajo cargos de asesinato. La aparente confesión y la evidencia digital lo vinculaban directamente con el homicidio. No obstante, con el avance de la investigación, surgieron dudas sobre su implicación. NBC News informó que Bailey permaneció detenido durante 10 días hasta que nuevas pruebas de ADN lo excluyeron como sospechoso.
La realidad era mucho más compleja. Según CBS News, la evidencia fue fabricada por Nigel Thomas, de 34 años y residente en Oxford, Ohio, también conocido como “Nati Bang”. Thomas no solo cometió el asesinato, sino que emprendió un plan para inculpar a Bailey, creando cuentas falsas en redes sociales a su nombre y enviando confesiones falsas a los familiares de Robertson.
El plan para incriminar a un inocente
De acuerdo con el fiscal del condado de Jefferson, David Sutter, Thomas “elaboró un plan meticuloso” para incriminar a Bailey. Según declaraciones recogidas por Fox News, Thomas creó múltiples perfiles digitales con el nombre de Bailey y usó esas cuentas para enviar mensajes admitiendo el asesinato. La táctica inicial engañó a las autoridades, resultando en el arresto de Bailey.
El 25 de abril, tras obtenerse resultados de ADN que confirmaban la inocencia de Bailey, los investigadores arrestaron a Thomas en Oxford. Actualmente, permanece detenido en el condado de Butler, Ohio, sin derecho a fianza, a la espera de ser extraditado a Indiana, según los medios locales de comunicación.
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