
Un trujillano está dando de qué hablar en Katy después de compartir un video donde oficiales de policía prueban y se deleitan con su popular “Chicha Crema”. Ali Carmona, quien heredó la receta secreta de su abuelo y su espíritu emprendedor, cautiva paladares con su inigualable sabor en una de las mayores comunidades venezolanas de Estados Unidos.
Junto a su hermano Eli, pieza clave para darle vida y fuerza al negocio, mantiene el legado de una marca emblemática que ha dejado huella durante más de 40 años. En una conversación con La Patilla, reveló cómo fue el arduo proceso para transformar una tradición familiar en un proyecto que representa mucho más que una bebida casera y planea expandirse más allá de Texas.
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Cuando Ali llegó a Katy, Texas, en octubre de 2021, no conocía el sistema, ni hablaba el idioma y tampoco tenía una red de apoyo. Lo que sí traía era una historia familiar que lo acompañará siempre gracias a la chicha, un oficio que conocía muy bien desde niño.

“Soy de Valera, estado Trujillo. Trabajaba con mi abuelo vendiendo allá debido a que él tiene varios negocios de chicha”, contó.

En sus primeros días en tierra norteamericana, se enfrentó al cambio cultural con entusiasmo, pero sin dejar de notar lo difícil del entorno. “Era algo completamente nuevo y diferente para mí, y aparte el idioma era distinto, así que no entendía muchas cosas, pero estaba muy emocionado por el cambio”, manifestó.

Consciente de que adaptarse era necesario, se enfocó en comprender las reglas del nuevo juego. “Entendí que debía aprender cómo funcionaba este sistema para adaptarme más rápido, y fue un poco sencillo para mí porque soy joven y no tengo tantas estructuras”.

Ese proceso de adaptación también trajo claridad. Notó que, aunque en Katy la comida venezolana estaba presente, la chicha no era una bebida tan conocida en su localidad. Entonces, comprendió que tenía una valiosa oportunidad en su manos. “Vi una necesidad y carencia en mi zona de una chicha como las de Venezuela, así que sabía que la chicha de mi abuelo era única y que hacía falta una así aquí”, relató.

Habló con sus abuelos y tíos. Recibió apoyo inmediato. Con la receta ya probada, el logo y el concepto diseñados, solo quedaba empezar a buscar clientes. “Ya tenía todo: receta, nombre, logo, branding (…) lo único que tenía que hacer era comenzar a darme a conocer y que las personas pudieran deleitarse con una chicha sabor a Venezuela”.

Antes del lanzamiento oficial, se dedicó a repartir muestras. Tenía la certeza de que el sabor podía hablar por sí solo si alguien le daba una primera oportunidad. Y funcionó. “El proyecto arrancó exactamente el 19 de febrero del 2023. Anteriormente había comenzado a dar pruebas para que las personas conocieran el producto, para que cuando hiciera el lanzamiento ya tener una cartera de clientes”.
Tradición en cada sorbo
El enfoque de Ali no ha sido solo comercial. También simboliza la fidelidad con la tradición. El criollo apuesta por conservar los sabores con “Chicha Crema”, incluso mediante ingredientes importados. “Aún mantenemos nuestra tradición de chicha por más de 40 años intacta. La mayoría de nuestros ingredientes principales son de Venezuela, como por ejemplo la leche Campiña, que es nuestro ingrediente más importante entre otros”.

Un dato que Ali no deja fuera es el rol de su hermano Eli, una pieza central del proyecto. Juntos conforman un equipo que se reparte tareas, toma de decisiones y enfrenta el crecimiento del negocio con dedicación. El emprendimiento no camina solo. Se sostiene por una dupla que entiende cómo avanzar sin olvidar sus raíces.

Asimismo, la propuesta de “Chicha Crema” se ha ampliado poco a poco. Lo que comenzó como una bebida tradicional actualmente se diversifica en varias presentaciones. “Tenemos el sabor tradicional de la chicha, hace poco tuvimos el lanzamiento de la primera chicha con sabor a caramelo, más unos sabores diferentes que incorporaremos en los próximos meses”, detalló Ali. La carta de toppings no se queda atrás: “Tenemos Oreo, Pirulín, Flips y Nutella próximamente”.

El camino, sin embargo, a veces fue amargo. Hubo momentos en los que las ventas no alcanzaban y el panorama se volvió cuesta arriba. “Una de las situaciones difíciles que experimenté fue cuando tenía casi un año de emprendimiento pero no estaba teniendo casi ventas”, admitió. La temporada de invierno llegó y, con ella, el descenso en las salidas, el consumo y el ingreso. “No estaba teniendo casi trabajo y mi única entrada era el emprendimiento de chicha. Las deudas aumentaban y todo se estaba tornando difícil”.
No obstante, un hecho en particular lo hizo tocar fondo. “Recuerdo que un día de esos vendí como 16 dólares, que eso aquí no es nada en Estados Unidos”. La cifra, más que la cantidad, era un mensaje de alerta. Ali pensó en detener todo. Volver al empleo fijo, dejar la idea de lado para pagar las deudas y resolver otros asuntos.

Pero ahí eligió otro rumbo trascendental que lo marcaría para el resto de la vida: no rendirse. “Decidí dar una milla extra, seguir intentando hasta conseguirlo, decidí apostarlo todo por la chicha y eso fue lo que me ayudó porque a los días todo cambió drásticamente”. La convicción fue mayor que el miedo. Y la apuesta comenzó a prosperar.
A la conquista de “Katyzuela”
Hoy, cuenta con el apoyo de Eli. La empresa tiene base familiar y manos que se suman en los momentos importantes. “También mi hermana trabaja con nosotros y mis papás a veces nos apoyan también”, explicó.

Precisamente, ese arduo trabajo tiene su recompensa. La comunidad de Katy respondió con entusiasmo. “La respuesta ha sido increíble, la verdad he tenido muy buena recepción de la comunidad en Katy y Houston”, aseveró.
Más allá de las ventas, se dedicó a construir confianza. Entre quienes lo apoyan, la comunidad venezolana se volvió una pieza pilar. “La mayoría de mis clientes son venezolanos y la ventaja que tengo es que aquí en Katy hay una de las comunidades más grandes de venezolanos en Estados Unidos, así que es una gran ayuda para mí y para el negocio”.

Hoy en día, el criollo mantiene el concepto de “Chicha Crema” enfocado en lo esencial: su bebida estrella. Aunque confesó que pronto podrían incorporar más variedad para los locales. “Por los momentos solo chicha, pero estoy trabajando en unos nuevos sabores de chicha”.
Y mientras tanto, la propuesta se fortalece con un toque auténtico como la que crearon hace poco con sabor a caramelo y fue un boom.
Sueño de grandeza
Uno de los momentos que impulsó su popularidad y cosechó admiración de los coterráneos fue un video que compartió en su cuenta de Instagram donde varios oficiales de policía probaron su producto. Las imágenes se difundieron rápidamente entre diferentes plataformas, tanto así que la escena se volvió viral.

“Con el video de los policías fue una experiencia muy bonita y creo que diferente porque fue el primer video que varias páginas famosas comparten, a diferencia de otros videos que ya he hecho que se hacen virales, pero desde mi página. Así que fue muy interesante y especial ver el aprecio de todas estas personas y esos detalles nos recargan de energía para seguir adelante”, expresó.
Ali no esconde su deseo de crecer y sabe muy bien que la expansión nunca ocurre de la noche a la mañana, pero aseguró que ya tiene la mirada puesta en el futuro. “No quiero quedarme solo en Katy. Aún estamos trabajando en fundamentarnos bien en Katy para comenzar la expansión”.

Sin duda, Alí y su hermano son una dupla que comparten un sueño, la visión de un negocio exitoso, el empeño en cada paso de esta travesía y una receta milenaria de una bebida casera que ahora forma parte del emblema gastronómico de “Katyzuela”.
La ubicación de sus ventas varía, pero mantiene una dinámica regular. “Estamos en Katy, en la panadería Juana de Ávila. También vamos cada 15 días a la zona de Spring, Magnolia, Houston y Dallas”, dijo Carmona sin dejar de invitar a todos a que sigan la pista de su emprendimiento en @chicha__crema y disfruten cada sorbo.
