
El ejército ucraniano intenta sacar cualquier ventaja que puede frente a un adversario mucho más poderoso.
En virtud de un plan puesto a prueba por primera vez el año pasado y denominado «Ejército de drones: Bonus», las unidades ucranianas pueden ganar puntos por «cada soldado ruso muerto» o «cada equipo destruido».
Y al igual que en el videojuego «Call of Duty» o en un programa de televisión de los años 70, los puntos se traducen en premios.
«Cuanto más importante y grande sea el objetivo desde el punto de vista estratégico, más puntos recibe la unidad», se lee en un comunicado del equipo de Brave 1, que reúne a expertos del gobierno y del ejército.
«Por ejemplo, destruir un sistema de lanzamiento múltiple de cohetes enemigo da hasta 50 puntos; se otorgan 40 puntos por un tanque destruido y 20 por uno dañado».
Podría llamarse la gamificación de la guerra, el uso de dinámicas, recursos y procesos que son típicos de los videojuegos en actividades o entornos no recreativos.
Cada video se analiza cuidadosamente en Kyiv, donde se otorgan puntos según un conjunto de prioridades militares que están en constante evolución.
«Creo que, ante todo, se trata de datos de calidad, de la matemática de la guerra y de comprender cómo utilizar los recursos limitados de forma más eficaz», afirma el artífice del sistema de puntos electrónicos, Mykhailo Fedorov, ministro de Transformación Digital de Ucrania.
Pero luego de tres largos años y medio de guerra total y despiadada, este sistema tiene otro uso vital.
«También es una cuestión de motivación», dice Fedorov. «Cuando modificamos los puntos, podemos ver cómo cambia la motivación».
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