
«Tienes que salir de aquí cuanto antes», se dijo a sí misma Hannah Kreager.
Por BBC
Era principios de abril y esta estadounidense transgénero de 22 años llevaba ya unos meses dándole vueltas a la idea de dejar atrás su país.
Ante lo que activistas y organizaciones describen como un contexto crecientemente hostil para la comunidad LGBTQIA+, Kreager había empezado a tomar precauciones.
Dejó de usar baños públicos y trató de evitar multitudes. También comenzó a acumular medicamentos para la terapia de reemplazo hormonal que seguía, por temor a que el gobierno federal prohibiera la atención médica para la afirmación de género para adultos después de haber etiquetado ese cuidado para menores como «mutilación química y quirúrgica».
Pero fue el rumor de que el presidente Donald Trump estaría barajando invocar la Ley de Insurrección de 1807 ese mismo mes lo que precipitó sus planes.
La norma permite al gobierno federal desplegar tropas para controlar una potencial rebelión en su territorio, y la joven empezó a preguntarse qué sería de ella si en un marco así las autoridades la pararan y le pidieran identificarse.
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