
Lo que comenzó en la mañana de este jueves como una nueva jornada de protesta por salarios dignos terminó convirtiéndose en un día histórico para los trabajadores venezolanos, que lograron imponerse en las calles de Caracas pese al fuerte despliegue de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), los bloqueos sucesivos y la represión en distintos puntos del centro de la capital.
Por lapatilla.com
Desde su salida, los manifestantes tuvieron que enfrentar un cerco policial que buscó impedir su llegada a Miraflores, objetivo de la movilización convocada por sindicatos, jubilados, pensionados y estudiantes. Los funcionarios levantaron múltiples piquetes y en varios tramos intentaron dispersar a la multitud con gas pimienta y empujones, pero la marcha consiguió abrirse paso una y otra vez.
En total, los sindicalistas forzaron su paso en al menos cinco ocasiones, sorteando barreras policiales desde la Plaza El Venezolano hasta las adyacencias del Parlamento, donde se encontraron con un nuevo bloqueo reforzado. Aun así, la movilización dejó una imagen de resistencia: trabajadores avanzando por calles alternas, reorganizándose en cada esquina y negándose a abandonar la protesta.



Uno de los momentos de mayor tensión se registró cuando la PNB roció gas pimienta directamente contra varios manifestantes que permanecían en el lugar esperando seguir el trayecto. También se reportaron forcejeos y golpes con cascos por parte de funcionarios, mientras aumentaba la presencia policial en la zona.
La presión no se limitó a ese punto. En la avenida Universidad, testigos denunciaron el lanzamiento de gases lacrimógenos, en otro intento por dispersar la concentración. Incluso, el medio digital VPI TV denunció que tuvo que interrumpir una transmisión en vivo luego de que su videógrafo fuera agredido durante la cobertura de la protesta.
Lejos de retroceder, los trabajadores desviaron la movilización por calles aledañas para esquivar los cierres de la PNB en las vías principales. Esa maniobra les permitió alcanzar la avenida Urdaneta, muy cerca del Palacio de Miraflores, aunque allí nuevamente se toparon con otro piquete reforzado.
Más allá de que el último cerco les impidió completar la ruta prevista, la jornada dejó claro que la protesta se impuso al miedo, a los bloqueos y a la represión, convirtiéndose en una de las movilizaciones laborales más significativas de los últimos años en Caracas.

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