Luis Barragán: Decurso con silenciador - LaPatilla.com

Luis Barragán: Decurso con silenciador

Prevalece una actitud de cautela que, a ratos, se transforma en estado de ánimo y, en otros, en una convicción profundamente arraigada que termina impregnando la vida colectiva. Curiosa conversión cuando se procura una frágil burbuja de protección frente a los avatares de una realidad indomable, yendo la procesión por dentro.

En el terreno de la oposición es comprensible, pero en el oficialismo no lo parece tanto. Además, constituye un perfecto medidor de cómo andan las cosas que posiblemente están a punto de sincerarse.





Los hubo particularmente estridentes entre los centenares de gobernadores y alcaldes, diputados y concejales sustentados por el partido de gobierno, unos más agresivos que otros, dentro y fuera del ejercicio de sus funciones. Agregamos a una selecta minoría con una cuidadosa mesura para airear alguna ambición nada más y nada menos que presidencial, desarrollando una imagen corporativa muy propia que no molestara al ocupante de Miraflores. Sin embargo, ahora, transcurren los días bajo un bullicioso silencio que trastoca en asombrosa prudencia lo que fue un obsceno desparpajo.

Difícilmente se cuelan las infidencias que pueda delatar un mínimo de disconformidad en la órbita oficialista y oficiosa, arriesgando permanencia, estabilidad y protección de los funcionarios. Suponemos que fluye información privilegiada para garantizar el estricto cumplimiento de lo pautado por el gobierno estadounidense, pero igual habrá quienes se quedan a la intemperie y, a punta de intuición, deben navegar en medio de una situación incierta que puede o no, favorecerlos a corto, mediano o largo plazo.

Es de presumir el ambiente de desconfianza en el seno del poder establecido, porque no hablamos precisamente de una cofradía de mutua ayuda, solidaridad y humildad. Después de todo, son casi treinta años monopolizando la dirección del Estado.

La noticia no descansa y nosotros tampoco
Únete a nuestra
Comunidad de WhatsApp