Brasil dice que le corresponde respetar y no comentar la renuncia del Papa

Brasil dice que le corresponde respetar y no comentar la renuncia del Papa

El Gobierno tiene que respetar y no comentar la decisión del papa Benedicto XVI de renunciar al cargo, afirmó hoy el ministro de la Presidencia brasileña, Gilberto Carvalho, al referirse al supuesto malestar provocado por el silencio de las autoridades sobre el asunto.

Carvalho, un exseminarista que actúa como portavoz informal del Gobierno en las relaciones con la Iglesia católica, aseguró que la decisión de Benedicto XVI es de carácter íntimo y por lo tanto no merece un comunicado oficial de la Presidencia.





“No había lugar para un pronunciamiento. No teníamos que hablar sino respetar y reforzar nuestros lazos. Por eso no se puede decir que hay una desconsideración o una demora”, aseguró Carvalho en declaraciones a periodistas tras participar en un acto organizado por el episcopado brasileño.

Según versiones de prensa, el silencio de la presidenta Dilma Rousseff en torno a la renuncia del Papa es mal visto por algunos obispos brasileños e interpretado como una respuesta al supuesto malestar de la jefe de Estado por comentarios del Papa durante las elecciones presidenciales y legislativas de 2010.

En la época, Benedicto XVI le pidió a los católicos brasileños no votar en candidatos que defienden la legalización del aborto, lo que incluye a varios aliados de Rousseff.

“Ese episodio ya fue superado”, afirmó Carvalho.

Brasil es el país con mayor número de católicos en el mundo, con cerca de 123 millones de fieles.

“Quería transmitir en nombre de la presidenta Dilma (Rousseff) que nuestra posición en torno a la decisión de Benedicto XVI es por encima de todo de respeto, de reverencia y de deseo de que él pueda seguir contribuyendo con la Iglesia en el plano espiritual”, agregó el ministro de la Presidencia.

Carvalho agregó que su presencia en el evento organizado hoy por el episcopado para lanzar una nueva campaña de fraternidad es una demostración de la “solidaridad” del Gobierno para con la Iglesia en un momento en que el colegio cardenalicio tiene que reunirse para escoger a un nuevo Papa.

El ministro dijo igualmente que espera que el nuevo pontífice confirme su asistencia a la Jornada Mundial de la Juventud que la ciudad brasileña de Río de Janeiro organizará en julio próximo y en la que, con el papa Benedicto XVI como principal participante, se esperaba a cerca de dos millones de fieles.

“La Jornada crece ahora en importancia porque podrá ser una de las primeras visitas (del sucesor de Benedicto XVI) al exterior. Sería un privilegio para Brasil poder recibirlo. Pero esas son decisiones que pasan por la autonomía de la Santa Sede”, afirmó.

El funcionario dijo igualmente que Rousseff ha pedido celeridad en todas las medidas necesarias para la organización de la Jornada Mundial de la Juventud. EFE