Las posibles razones de la renuncia de Benedicto XVI

Las posibles razones de la renuncia de Benedicto XVI

Hacía más de 600 años que un Papa no renunciaba. En la era digital, de la información en tiempo real, los misterios del Vaticano ya no son tan impenetrables como antes, publica Infobae.

Eric Frattini es periodista y autor de dos libros sobre el Papa y el Vaticano. Este periodista anticipó en octubre de 2012 que el Papa presentaría la renuncia.





Las palabras del Papa pronunciadas en latín dieron cuenta de una decisión meditada y analizada con tranquilidad. Benedicto XVI argumentó que por su edad avanzada ya no tiene fuerzas para “ejercer adecuadamente el ministerio petrino”.

En un artículo publicado por el diario El Tiempo, de Bogotá, Frattini explica las razones que, a su entender, motivaron la renuncia del Pontífice.

1- Vatileaks: El estallido de esta crisis que reveló una cantidad de documentos secretos del Vaticano en los que se evidencia la corrupción, el amiguismo y las luchas de poder, fueron un duro golpe para el centro de poder de la Iglesia.
2- Las luchas de poder: Detrás del Papa, una persona más académica, menos política que su antecesor, se mueven dos líneas de poder que responden a líneas de visión y gestión muy diferentes. Los cardenales italianos, Tarcisio Bertone y Angelo Sodano representan las dos líneas que luchan por el control del gobierno de la Iglesia.
3- El desgaste de un extranjero: Benedicto XVI nunca fue visto como un Pontífice partidario de las internas políticas, sello característico de los italianos. Su perfil más reflexivo, su interés por la escritura lo mantuvieron alejado del estilo de su predecesor. Ratzinger siempre fue un cardenal más interesado en la teología y la fe que en la gestión del poder y la política.
Para el periodista peruano, las guerras de poder entre “bertonistas” y “sodanistas” continuarán más allá de la elección del próximo Pontífice, lo que revela que los conflictos internos continuarán y, posiblemente, el nuevo Papa tenga que tener una habilidad política superior, mientras 1.800 millones de personas en el mundo sólo esperan una institución que los oriente en su fe.