Miguel Sogbi: #Lasalida no es la salida

Feb 21, 2014 1:37 am
Publicado en: Opinión

Lo que hoy vive Venezuela, no es gratuito. Sobran las razones para protestar. La inflación mas alta de la región. Cerca de 25.000 muertes violentas durante el 2013. Escasez de alimentos y otros productos básicos. Podríamos hacer una lista muy extensa, terminarla y comenzar a hacer otra.

Esto fue visto con claridad por Leopoldo López, María Corina Machado y los diputados de la auto denominada Movida Parlamentaria. Con sentido de la oportunidad y sin sentido del momento, iniciaron un movimiento llamado #LaSalida.

El término es explícito, literal. Mientras que “el camino” otrora planteado por Capriles, es literario y metafórico. #LaSalida le vendió a algunos venezolanos la posibilidad de salir del gobierno y que el accionar de la misma está en la calle. Muchos, especialmente en los sectores medios, la han comprado como solución inmediata. Hoy cientos de personas están en las calles, protestando justamente, pero trancándolas injustamente, en unas manifestaciones acéfalas de dirección política, que a todos nos recuerdan lo peor de una oposición que en vez de aprender del pasado, reedita lo más brillante de su torpeza.

López, Machado y compañía, vieron no solo la posibilidad de tomar fuerza propia, sino la de anular a Henrique Capriles del juego, buscando debilitar su percepción de liderazgo y lo lograron en algún sector.

Se equivocaron en 3 aspectos:

1. Sentido del momento: tuvieron sentido de la oportunidad, pero no del momento. Hay suficientes razones para manifestar el descontento y ejercer la protesta, solo que este no era el momento de generar un movimiento como este. Técnicamente no hay ninguna razón para que se produzca #lasalida, en los esquemas que plantea la constitución, porque ni el presidente va a renunciar; ni hay suficiente descontento en las Fuerzas Armadas; ni estamos cerca de algún proceso electoral cercano. No hay una oportunidad en el marco de la política.

2. Conexión con diferentes sectores: la protesta de hoy tiene dos caras. Una estudiantil que goza de legitimidad y aceptación general de la sociedad y una clara dirección política por parte de sus dirigentes;  y otra de calle, compuesta por una clase media, justificadamente frustrada, que le han hecho creer que el muro de Berlín se encuentra entre la principal de El Cafetal y el Distribuidor Santa Fe. #Lasalida no se conectó con los sectores populares, ni otros actores de la sociedad como los sindicatos,  médicos o maestros, que siendo las más grandes víctimas de las fallas del gobierno de Nicolas Maduro, no se sienten aún llamados a esta protesta.

3. La inocencia: no es un tema de cobardes ni valientes sino de correlación de fuerzas. Una diputada sin mayor poder de atracción popular y un partido pequeño, que en horas ha sido injustamente desmembrado, enfrentándose a un presidente débil, pero con un gobierno poderoso, dispuesto a utilizar todas sus fuerzas para mantenerse en el poder y  ante el cual no tienen ninguna posibilidad de victoria. Muy poco le vale a la oposición tener a sus líderes presos y perseguidos, como poco le cuesta al gobierno hacerlo.

En la otra acera, un Capriles sigiloso, espera por un lado, que el gobierno se fracture más debido al colapso económico que ya se respira y a las evidentes divisiones que existen ante el liderazgo de Nicolas Maduro, mientras hace trabajo político en los sectores más necesitados y espera a  que arribe el momento de atacar, políticamente hablando.

El gobernador de Miranda, sabe que el cazador debe esperar a que la presa se canse. Un escenario real es llegar a un revocatorio con Nicolas Maduro débil popularmente hablando, sin puntos en las encuestas y aun más dividido en el corazón del chavismo. Pero para lograrlo, Capriles y la MUD tienen que canalizar el descontento en una protesta inteligente y políticamente orientada.

Por ahora el gobierno juega al caos con todo su poder para crearlo, buscando la posibilidad de fortalecerse. En tres semanas dirán que los anaqueles están vacíos por culpa de la oposición y habrá un país que lo creerá.

En paralelo escucho expresiones del absurdo, especialmente en algunos sectores. “No tienen que haber 5 muertos, sino 50 para que este gobierno caiga”. “No enviemos a los niños al colegio como medida de protesta”. “Faltan 20 días para que caiga el gobierno”. “Este gobierno es muy débil, está a punto de caer”.

La sensatez priva en quienes justamente temen por la reedición de los desastres de 2002, mientras ven con terror como aparece el fantasma de la anti política.

Si. El que se cansa pierde y el que se apura también.




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