Carlos Blanco: Congreso Ciudadano

Carlos Blanco: Congreso Ciudadano

thumbnailcarlosblancoLa intención es construir un gran movimiento ciudadano que contribuya a diseñar la ruta hacia la reconstrucción y la unidad nacional, además que se constituya en un ámbito popular y democrático para el florecimiento de nuevas ideas y propuestas de consenso sobre las tareas inmediatas y mediatas. Se trata de contribuir a unificar la lucha con un instrumento capaz de incluir a todos los sectores y estados del país en las actividades que impulsarán el cambio por venir.

Ha comenzado una amplia discusión en diversas organizaciones de la sociedad civil y el Congreso tiene el apoyo de la mayoría de los partidos políticos democráticos. No se trata solo de un encuentro de opositores sino que se abre a variados sectores ciudadanos, independientemente de las simpatías políticas que hayan tenido, pero que hoy se encuentran con el cambio. El objetivo es concertar un “movimiento de movimientos” que, en el marco de la Constitución, se proponga el advenimiento de un régimen de libertades lo antes posible, para la reconstrucción nacional.

El perfil del Congreso Ciudadano (CC) no es definitivo porque hay una dinámica de incorporaciones a su diseño y organización que le va dando cuerpo. Hay acuerdos básicos en que debe haber asambleas de ciudadanos en todo el país para discutir los temas esenciales de la transición y de los principios que orientarán la reconstrucción nacional, también se procederá a escoger delegados en esas asambleas así como en cada uno de los sectores que participará. El evento nacional será una culminación en 2014 de esta primera etapa de discusiones y es deseable que le siga un impulso mayor y más denso hacia la organización de la sociedad civil.





Este narrador estima que el CC puede ser un formidable evento, resultado de la interacción de redes políticas y ciudadanas, y que desde allí serán potenciadas; supone una dinámica de organización que arranca desde las asambleas de ciudadanos en cada localidad, hasta llegar al evento nacional, lo cual supone agregaciones sucesivas en los planos municipal, estadal y nacional; así como local, sectorial regional y nacional.

EL CC Y LA UNIDAD DEMOCRÁTICA. Este proyecto no es una organización paralela a la Mesa de la Unidad, MUD. No lo es por varias razones que es bueno precisar. En primer lugar, nadie se ha propuesto tal objetivo; en segundo lugar, la MUD es una organización interpartidista destinada a abordar el tema electoral en la perspectiva de la oposición; y, por último, porque la unidad de los partidos democráticos está en un proceso de reorganización en el marco del Informe Hospedales, varias veces engavetado pero ahora a la mano -al parecer- como fuente de inspiración. Mañana lunes deberá hacerse “la encerrona” gestionada por Antonio Ledezma, con la concurrencia de todos los partidos políticos, para puntualizar los objetivos. Seguramente, a partir de esa definición, se producirá la reestructuración de la alianza interpartidista, se determinarán los voceros y administradores del día a día del entendimiento electoral opositor.

Tampoco el CC es una plataforma para aprobar -e imponerle a los demás- una visión del método en el reemplazo constitucional del régimen. Como se sabe, hay quienes proponen un gran movimiento por la renuncia de Maduro y su corte imperial, otros plantean la Constituyente, hay quienes sostienen que debe convocarse un referéndum consultivo, otros más sugieren esperar el momento del revocatorio, no deja de haber quienes exigen aplicar el artículo 350 constitucional que consagra el derecho a la rebelión; también existen los que han sugerido no hacer olas hasta que llegue la marea alta de las parlamentarias de 2015. Afortunadamente, parece haber un acuerdo en el sentido de que hay que buscar el reemplazo constitucional del régimen lo más pronto posible y nadie está hoy en la defensa de esperar con paciencia el 2019. Pero como hay diferentes aproximaciones sobre los métodos más plausibles, salvo que se llegue a un entendimiento previo entre partidos y representaciones de la sociedad civil, no parece útil enfrascarse en una discusión de ese tenor.

Por supuesto, el CC no es una plataforma para consagrar unos líderes en detrimento de otros o ungir candidaturas o bendecir roles perpetuos. Es un proceso de iguales en el cual no caben vivezas o zancadillas.

ENTONCES, ¿QUÉ ES? Desde la perspectiva de quien esto escribe y como interpretación de las discusiones en las cuales ha participado, podría decirse que el CC se propone tres objetivos esenciales. Primero: estimular la organización ciudadana, no en la forma de una estructura piramidal con “jefes” y “bases” sino de una estructural reticular, redes interconectadas, obviamente autónomas, unidas alrededor de comunes anhelos democráticos y participativos. Segundo: que se impulsen los elementos de un programa para la transición hacia la democracia, se trata de establecer metas compartidas de lo que habría que promover de manera inmediata. Algunos temas son obvios, como el de la libertad de los presos políticos y el retorno de los exiliados, pero podrían estar temas como el de la Comisión de la Verdad para establecer responsabilidades en materia de derechos humanos; sobre estos aspectos la discusión ciudadana será muy enriquecedora. Tercero: establecer los principios para el proceso de reconstrucción nacional, aquellas ideas potentes que pueden orientar programas y políticas hacia el futuro. No se trata de programas de gobierno con políticas públicas específicas, sino de orientaciones en materia de valores y principios para rehacer el país. Temas como, por ejemplo, las formas de reinstitucionalización del Estado; la defensa de la integridad territorial amenazada en todos los confines; la profesionalización de la Fuerza Armada; la recuperación de la dignidad de la Presidencia de la República; lucha contra la pobreza y desarrollo de la clase media; entre otros temas relevantes.

Seguramente los objetivos serán redimensionados, ampliados o sustituidos, pero es el camino para establecer grandes lineamientos hacia el futuro -el próximo y el mediato- de la sociedad civil. No se pretenden camisas de fuerza ni mandatos sino núcleos de entendimiento entre organizaciones políticas y sociales autónomas.

VIENE EL CAMBIO. El cambio se siente en el ambiente. Nadie sabe cómo será, pero todo el mundo sabe que viene y viene bravo. Los tiempos son imprevisibles, siempre imperfectos, con inmensos riesgos e inmensas oportunidades. Sea que el cambio lo preceda o lo siga inmediatamente, el CC es un esfuerzo para que un nivel superior de compromiso y de objetivos compartidos contribuya a la libertad. Allí se hará presente la energía social acumulada, con miles de delegados, que le darán un renovado impulso a la búsqueda del futuro solidario para todos. Usted está invitado.

Twitter @carlosblancog