Mario Guillermo Massone: Del 6D, 2015 al 6D, 2016

Mario Guillermo Massone: Del 6D, 2015 al 6D, 2016

Foto: La Patilla

“La Unidad es el valor estratégico que tiene la oposición venezolana”
Ramón Guillermo Aveledo

Hace un año nos encontrábamos, con un rush de adrenalina, en elecciones. Venezuela era sede de un evento de trascendencia para la región. Congresistas de diversos países nos acompañaban a lo largo y ancho del territorio nacional. ¡Eran las elecciones de la nueva Asamblea Nacional!





Habíamos superado innumerables obstáculos puestos a quemarropa y con mala fe. Entre otros, la reformulación de candidaturas por una cuota de género puesta intempestivamente y de manera sobrevenida por el CNE. Nada en ese entonces hizo temblar a la Unidad Democrática.

Eran momentos cruciales, eran tiempos de esperanza. Trabajamos incansablemente por el cambio. Por un mejor porvenir, de prosperidad, de Libertad, de Justicia… de Democracia.

En compañía de nuestros invitados observadores internacionales, recorrimos los centros de votación. ¡Se respiraba alegría! El buen ánimo invadía el transcurso del día y mitigaba el sentimiento de incertidumbre colectiva que generaban las posibles resultas.

Cuando entrada la noche, nos congregamos candidatos, observadores, organizadores, con la prensa nacional e internacional, para esperar el ansiado anuncio, esperábamos obtener entre noventa y noventa y cinco diputados.

¡Ciento doce! El lugar reventaba, Venezuela explotaba en regocijo. Hubo llantos de Libertad. “¡Lo logramos! ¡Hay luz al final del túnel, y no es una locomotora con la luz alta en sentido contrario!”, pensé yo en ese instante.
Las cosas no han resultado así, tal como tantos, la mayoría pensábamos iban a ser. Hemos cometido errores, crasos errores. Jugamos un juego donde nos cambian las reglas por el camino. ¡Cómo no equivocarse! Pero nos hemos convertido en repartidores de culpas. Servirá de desahogo, de aliviadero de nuestra propia frustración, pero nos estamos dañando entre nosotros mismos. Estamos malogrando la Unidad que tanto necesitamos y de la totalmente dependemos.

Nos enfrentamos a un leviatán, no a un ente racional. Por tanto, los escenarios racionales seguirán siendo de difícil triunfo. Pero, al fin, lo que perseguimos es el triunfo de la razón y la civilidad. Y si a cada tropiezo nos seguimos atribuyendo culpas, como niños de preparatoria, no saldremos de esto. Se busca alta dosis de madurez. Porque así como nuestros políticos yerran, lo hacemos nosotros también, desde la sociedad al ayudar a generar desaire y fractura. Recuerden esto.

Sirvan estas letras para la meditación introspectiva. Hemos de revitalizar nuestra unidad de propósito. Lo que viene es rudo, muy rudo. Debemos enfilar nuestra energía, toda ella, al fin de lograr el anhelado cambio. No perdamos más tiempo y energía, recursos vitales en esta hora, en sarcasmos pendejos en contra de los nuestros. Quienes necesitamos, verdaderamente, oxigenarnos, somos nosotros mismos para que el cerebro rectifique sus funciones.
Comprendamos, de una vez por todas, que toda acción que tienda a unirnos será recompensada. Orientarnos a fortalecer el equipo es imperativo.

¡Seguimos!

@massone59