Castro-comunismo vs. Venezuela, compromiso en la OEA, por @ArmandoMartini

Castro-comunismo vs. Venezuela, compromiso en la OEA, por @ArmandoMartini

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La Organización de Estados Americanos nuevamente concentra su atención en la crisis venezolana. Importantes reuniones extraordinarias del Consejo Permanente se llevarán a cabo lunes y martes en Washington. Será una semana que tendrá días cruciales para Venezuela, Cuba y subordinados.

Primavera, estación de renovación, florecen madrigales y galanterías. Se ha convocado la asamblea que, sin duda, hará historia. El castro-comunismo en Caracas y una Habana cada día más nerviosa, tiembla -por primera vez en demasiado tiempo-, está comprometida en término critico, comienza a hacer aguas en la Venezuela que se hunde y busca como excusa a sus penas, endilgar culpas a la derecha y oligarquía que sólo existe en sueños falsarios, ahora pesadillas. Las naciones democráticas deberán superar obstáculos que adulantes y chulos colocarán para evitar una sanción. Ya veremos qué nos deparan los cielos de Washington, que no son los tropicales habaneros ni los lluviosos caraqueños.

El régimen socialista venezolano del siglo XXI, autoritario e ineficiente, hace imposible voltear la cara y mirar hacia otro lado. La Canciller Rodríguez será la encargada para pronunciarse, este lunes, ante el foro de 34 naciones, sus fracasos y desatinos aseguran un infeliz y descocado discurso; si la acompaña con su tenso cinismo, Roy Chaderton, el país decente tiene gran oportunidad de salir victorioso.

A los gobiernos les llegó la hora de definiciones y están en la obligación, al menos moral, de reivindicar el compromiso con la libertad, respeto a los derechos humanos, sometimiento a las leyes y la democracia; no sólo la venezolana, hoy en peligro, sino la de toda Latinoamérica, que unos pocos fanáticos, quieren mantener en riesgo.

Este martes las representaciones diplomáticas se reunirán para discutir el caso Venezuela. Ya catorce naciones han asumido con honor, valentía y sin titubeos, el desafío puesto en la mesa por el Secretario General de la OEA, para enfrentar la grave problemática que significa nuestro país, por la existencia de un régimen totalitario -no todos se atreven a calificarlo, intereses prevalecen-, que lo hundió en un siniestro absolutismo, lo sumergió en una crisis humanitaria, inimaginable de concebir. Cada día, menos se resisten a creerlo, agrupados en Claps y colectivos, a diferencia del mundo que expresa su creciente nerviosismo.

Quizás no sea lo que finalmente se dé, la planteada suspensión de la membresía venezolana como integrante de la comunidad latinoamericana por violar normas que -Maduro y cómplices se niegan a recordarlo-, el mismísimo comandante eterno Hugo Chávez se comprometió a respetar el 11 de septiembre 2001 en Lima, Perú.

La escena en la OEA es producto de la divulgación de un segundo informe, un documento de 73 páginas, donde se expone en detalle la lamentable situación que impera en la desdichada Venezuela.

El régimen infringe la Carta Democrática Interamericana, está repleto de abusos, violaciones de derechos, restricción de libertades civiles, políticas y electorales, pobreza, hambre, privación de libertad, tortura, censura y todo un catálogo de violaciones de la dignidad política, social y personal, ha llevado a los venezolanos a estar aplastados por una abrumadora crisis humanitaria a una escala inaudita en el Hemisferio Occidental. Por ello el Secretario General recomienda suspenderla, a menos que, se convoque, a elecciones justas, libres y transparentes, además de la liberación de los presos políticos, regreso de los exiliados y reconocimiento del status constitucional de la Asamblea Nacional.

Sin amagos ni cortesías, se desenmascara al oficialismo arbitrario como violadores de la legalidad internacional. Dejando -¿por qué no?- una ranura de escape a un final que, por los vientos que soplan, no tiene salida. Sin embargo, hay un problema que resolver; somos subordinados de un déspota que no tiene otra idea que arruinar a Venezuela, sólo eso se le ocurre. Y en ese terreno, lo hace con éxito y de manera sobresaliente.

Teorías y análisis los hay muy variados, pero al contexto que más se le teme, una vez expulsada o suspendida Venezuela, superados los mecanismos mediadores y el tristemente célebre dialogo, que la posible salida a la crisis pase por un enfrentamiento trágico, violento, inconveniente y doloroso. Las naciones que buscan una salida consensuada dentro del entorno político, diplomático y humanitario a la crisis, no están preparadas ni dispuestas a ceder ante ese escenario. Por tal motivo, no sería riesgoso predecir que es poco probable la expulsión de nuestro país. Almagro -cuidando un nuevo traspié-, ha resaltado que la suspensión del país es el último recurso.

Lo que conllevaría para algunos, la radicalización, otros manejan la coexistencia y cohabitación, los menos que nunca faltan, apostarán a la militarización abierta, y unos cuantos interesados y muy comprometidos, esos a los que se les cierran refugios extranjeros, a profundizar la intervención de la hasta ahora “solapada” injerencia cubana.

Habrá que esperar el desarrollo de los acontecimientos, serán interesantes, se podrán despejar algunas incógnitas en el segundo episodio -el primero fue en mayo de 2016- de esta confrontación, que no se vislumbra corta ni breve, los asuntos diplomáticos toman su tiempo, son lentos y tediosos.

Además, el castro-comunismo, que aún sobrevive, constituye la esencia primitiva, anticuada pero terca de la izquierda latinoamericana y muy difícilmente aceptará la derrota en esta embestida ni consentirá en retirarse. Es poco probable que Raúl Castro y preocupados acólitos reconozcan su nuevo fiasco. Lula Da Silva y el Partido de los Trabajadores, Cristina Kirchner con el peronismo, partidos comunistas, socialistas y populistas de la región, se juegan sus últimas cartas, no quieren seguir siendo mensajeros de miseria y muerte, arriesgando cualquier futuro -si alguno les queda.

Ecuador parece encaminado a derrotar el virus castro-madurista representado por Rafael Correa/Lenin Moreno y el populismo, más pujante de lo previsto. Sin embrago, existe una Latinoamérica renaciendo con fuerza de manos de la democracia y la libertad.

@ArmandoMartini