Nelson A. Pérez: 15 de octubre elección de Gobernadores

Sep 13, 2017 7:39 am
Publicado en: Opinión
Nelson A. Pérez
Nelson A. Pérez

Una de las leyes de la dialéctica, ciencia que estudia el movimiento y transformación de las cosas, señala “Todo se desarrolla y cambia en, una sola dirección, de lo particular a lo general y siempre en eses sentido y nunca al revés”.

Me refiero a esta principio de la dialéctica porque una de las características de los regímenes despóticos es pretender transformar las sociedades partiendo de la opresión del Estado hacia abajo, imponiendo, a como dé lugar, su pensamiento totalitario al pueblo esclavizado. Que no se nos olvide aquella frase de Chávez, en su pleno apogeo: “no importa que pasemos hambre, lo importantes es el socialismo”.

Han concluidos las elecciones primarias, en sana paz con algunos escarceos propios de resultados electorales reñidos , los partidos democráticos de la alianza opositora ya tienen candidatos firmes y seguros, para enfrentar al régimen en donde más les duele: los procesos electorales. El 15 de octubre el glorioso pueblo venezolano saldrá alegre y decidido a darle un golpe certero en el espinazo, a quienes desde diciembre del año 2015, has retardado abusivamente las elecciones regionales para la escogencia de las autoridades locales. En esa fecha histórica 23 gobernaciones pasaran al control del pueblo demócrata de Venezuela.

Ello no presupone que los nuevos gobernantes tengan la barita mágica para resolver, en el corto plazo, las ingentes necesidades que padece el ciudadano de a pie. Los problemas de escasez de comida, falta de medicamentos, el corralito financiero, la delincuencia que azota al pueblo, el deterioro permanente de las infraestructuras, el desempleo, la inflación galopante, los secuestros, el abigeato, las expropiaciones, los míseros salarios, el contrabando de extracción, las bolsas CLAP, etc., son el resultado de 18 años de desgobierno, corrupción, narcotráfico, etc. de un grupo de forajidos en el poder, el denominado: chavismo sin Chávez.

Pero significa este contundente triunfo popular del 15 de octubre, quitarle al régimen, espacios de poder en donde se comenten miles de fechorías contra el pueblo. Significa aproximar al pueblo un poder local democrático, sin escuálidos y “revolucionarios”, sin que tengas que ir al trabajo con un trapo rojo, con la cabeza baja, a escuchar las insolencias de un jefe que te grita “obedeces o estás botado”, que te obligan a ir a marchas sin tu consentimiento, que te imponen trabajos extras sin contrapartida alguna, que colocan en líneas de mando a sujetos sin escrúpulos, ningún nivel técnico, ética y moral que arrean al trabajador como ganado en nombre de la “revolución”. Los problemas económicos y sociales los arrancaremos de raíz cuando salgamos, en su totalidad, de este régimen forajido, y hacia allá vamos.

Hemos avanzado mucho ante este huracán rojito que nos arruinó. Con el lamentable saldo de más de 153 jóvenes asesinados por el régimen, presos políticos civiles y militares, desaparecidos, torturados, cientos de jóvenes encarcelados por defender sus derechos civiles y democráticos. El sacrificio ha sido duro.

Todo este esfuerzo humano, con sus aciertos y errores, del pueblo venezolano, ha resonado contundentemente en el mundo democrático. El régimen ha sido sometido, por la ONU, a una profunda investigación por la planificada violación permanente de los derechos humanos, violaciones que no prescriben y cuyos autores podrán ser perseguidos en cualquier parte del mundo, capturados y sometidos a la justicia internacional. Esta decisión de la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU nunca se le avía aplicado a un país latinoamericano.

Los gobiernos democráticos del mundo, encabezados por los EEUU han colocado sanciones económicas al régimen, primero, por la violación sistemática de los derechos humanos, segundo, porque el régimen se encuentra en un estado de defección económica, quebraron al país, en nombre de una fulana guerra económica que ellos mismos se inventaros, ante su rotundo fracaso. Los países de la Comunidad Europea, de gobiernos profundamente parlamentarios, no reconocen a la ANC, que anda como anima sola vagando por el mundo sin morada alguna. UNASUR no la quiere ni en pintura, los países más representativos de la OEA la rechazan. El pueblo venezolano sabe que es inconstitucional y fraudulenta.

El gobierno francés propone una mesa de dialogo en República Dominicana. El propiciador es serio, una República con una extraordinaria trayectoria democrática. Sentarse a dialogar no es claudicar. El dialogo es necesario sobre todo cuando los contrincantes defienden férreamente, cada quien, sus principios y sus banderas. El venezolano lucha por el regreso al régimen democrático y cuenta con la mayoría de los pueblos y gobiernos demócratas del mundo. El régimen, hoy más débil y acosado propicia una dictadura “democrática” y cuenta principalmente con el poder bélico del Estado. En ese escenario el interlocutor, facilitador, etc. debe tener credenciales de moral y ética que lo califiquen como tal. Las bases mínimas para ese dialogo deben partir de lo incumplido por el régimen en las últimas conversaciones: canal humanitario para salir de la hambruna y las enfermedades. Reconocimiento y respeto a la Asamblea Nacional que nos dimos los venezolanos el 15 de diciembre del año 2015. Liberación de todos los presos políticos y elecciones democráticas. De allí debe partir cualquier acuerdo. El gobierno francés advierte, los acuerdos que se logren deben ser rápidos y cumplibles para el rescate de la democracia, de lo contrario la Unión Europea aplicará severas sanciones al régimen de Maduro.

El régimen ahora sin dólares y con sanciones económicas, huye por la izquierda y se va a reunir con sus socios del Medio Oriente, se olvida que Venezuela está consustanciada, hasta los tuétanos, con el concierto de los 35 países que integran el continente Americano, que conviven en una economía de mercado abierta y profundamente democrática a excepción del “mar de la felicidad”.

Pretenden ahora, eliminar de un plumazo al dólar como instrumento de pago internacional, y ensamblar una canasta de divisas con monedas de otros países que no tiene peso específico en el concierto de las transacciones financieras en el mundo moderno. Sucederá un desmadre en la economía circulatoria como el ocurrido con la salida abrupta de los billetes de 100 bolívares en meses pasados.

Problemas prácticos que se les presentarán: 1.- difícil conseguir bancos internacionales que intermedien entre nuestro país y el resto de las naciones con las que tenemos relaciones comerciales, basta con mirar a nuestro alrededor: el hogar, el trabajo, la calle y veremos que estamos rodeados, por todas partes, de bienes de origen norteamericano, europeo que se tranzan en dólares y ahora chino en yuan. 2.- someter al empresariado venezolano, cuyas maquinarias, equipos y respuestas son, mayoritariamente, de origen americano u europeo, cuando adquieran divisas reguladas, a tener que zanquear quien se las cambia por dólar para poder adquirir sus productos. 3.- Vendrá una nueva cesta en divisas que tendrá que cotejarse con el cono monetario en bolívares. ¿Cómo será ese arroz con mango en las paridades cambiarias? 4.- los ciudadanos que deseen o necesiten salir del país y requieran el cupo oficial de divisas, como harán para que las líneas aéreas que comercializan en dólares les vendas los boletos en otra moneda no aceptada como unidad monetaria. 5.- que papel jugaran las casas de cambio en ese cambio de base monetaria, sobre todo las recién ubicadas en la frontera con Colombia.

Hagámonos una pregunta; ¿acaso las divisas en dólares que recibirá el régimen por concepto de venta de petróleo, no formarán parte de la cesta de divisas de las reservas internacionales, o serán para el uso exclusivo del régimen? Pasarán a ser los dólares otra caja de pandora. Cada día el naco estado se empantana más.

El régimen en su terquedad marxistoide, su profundo odio al capital ajeno, no al que se robaron en nombre del socialismo del siglo XXI, han puesto a la familia venezolana a pasar por una tragedia que nunca se imaginó.

Sigamos por la ruta democrática, la más segura para sacar al régimen, sin tener que llorar, como hemos llorado a nuestros jóvenes caídos. El camino es culebrero pero el más seguro.

Econ. Nelson A. Pérez Valdivieso.
Miembro del Secretariado Nacional del Movimiento Progresista de Venezuela.
[email protected]
@nelsonperezv




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