Todos contra Henry, por Ignacio Iturbe

Todos contra Henry, por Ignacio Iturbe

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Nunca antes en Venezuela la oposición había tenido tantas oportunidades de llegar al poder como las que hoy se desvanecen por el afán autodestructivo de varios factores de una mesa que ya no es mesa ni mucho menos está unida. Tarde o temprano afloraría la mezquindad y bajeza que caracterizan la política venezolana para revivir consigo lo peor de todos los mundos. La MUD retrocede aceleradamente a los años 2000 tirando por la borda todo lo construido a partir que se asumió con coraje renunciar a la inmediatez y construir una mayoría sólida para derrotar al chavismo y generar la cohesión social necesaria para asumir un gobierno de unidad nacional. La realidad es que las campañas rumbo al 15O en su mayoría se asumieron ingenuamente como un simple esfuerzo para capitalizar el descontento generado por el madurismo, todos confiados, sin asumir la necesidad de tocar al pobre y hablarle de lo que verdaderamente le interesa: la economía. Los partidos de oposición se hunden en sus propios complejos, estableciendo una agenda del todo o nada, sometida por una clase media que de politica poco sabe y que si a ver vamos, fue el principal motor de la victoria electoral de Hugo Chávez en 1998 que nos trajo a donde estamos.
Algo ha hecho bien en las bases la tradicional Acción Democrática para que luego de la inesperada reaparición del veterano Henry Ramos como presidente de la Asamblea Nacional, se consolidara como primera fuerza del país en la validación de partidos ante el CNE, lograra una aplastante victoria en las primarias rumbo a las regionales que luego le otorgarían 4 gobernadores y la segunda votación más grande del país después del partido de gobierno. Mientras otras organizaciones redujeron sus esfuerzos al lobby internacional, prometieron y se desentendieron de una hora cero que jamás llegó y generaron altísimas expectativas con la inefectiva consulta del 16J que terminó en desengaño pues no tuvo un solo punto ejecutable en términos realistas, Henry se dedicó a recorrer pueblo por pueblo para tener contacto con la realidad que iba más allá de la Av. Venezuela del Rosal, se esmeró en hacer política de verdad, alejada del muro de los lamentos en que se ha convertido twitter, devenido en un mundillo de expertos y héroes que lo seguirán siendo hasta que se pongan a prueba para demostrar que su éxito se reduce a un número de retuits.

Henry estaba avanzando muy rápido para el gusto de sus compañeros de la mesa, Henrique Capriles, candidato presidencial dos veces apoyado por los adecos, tuvo la osadía de condicionar su permanencia en la mesa de la unidad, si Henry no se retiraba. Lilian Tintori quien de no haber sido por la alianza AD-VP, habría permanecido sola en la búsqueda de una ley de amnistía permanentemente boicoteada por PJ en el 2016 cuando Capriles seguía habilitado y veía en Leopoldo una amenaza, se atrevió a decir que había que expulsar partidos como AD de la MUD por “colaborar con el régimen”.





El todos contra Henry nace de la premisa del “si no soy yo, que no sea nadie”. Una unidad a la altura de Venezuela preservaría la carta Henry 2018 por tener las condiciones para complacer a todos sin intención de perpetuarse en el poder. Pero vergonzosamente algunos prefieren 6 años más con Maduro que 6 con Henry porque el inminente cambio del mapa político afloraría consigo nuevos liderazgos como resultó el de los nuevos gobernadores que lejos de ser cobardes, con coraje asumieron el costo político de haberse juramentado ante la ANC para preservar la voluntad del pueblo. Vale preguntarse si por ello la ANC dejó de ser ilegítima ante el mundo o si más bien someterse a tal humillación representó relegitimarse ante sus pueblos que preferirían cualquier cosa antes que volver a la pesadilla de ser gobernados por personajes como Mata Figueroa en Nueva Esparta o Vielma Mora en Tachira; seamos realistas y entendamos la política como el arte de lo que a corto plazo no se ve. La unidad suicida quiere capitalizar la mayoría y llegar al poder inexplicablemente masacrando a los únicos 4 gobernadores con los que cuenta y a Henry como actor clave de este proceso.

Todo tiene una explicación por lo que habría que preguntarse: ¿Seguirán los financistas de candidatos derrotados, desde A Coruña o Boca Raton perpetrando esta campaña que terminará dándole por lo menos 6 años más en el poder a Maduro? ¿Superarán la mezquindad nuestros inmaduros dirigentes y buscarán recomponer la mesa? ¿Mantendremos el abstencionismo como politica como pretexto para evitar el fortalecimiento de los partidos en crecimiento? ¿Seguiremos en el absurdo de nombrar tribunales o consejos electorales en el exilio?
¿Posicionaran con sus chequeras un artificial outsider desconocedor de la política dando por sentado que cualquiera le gana a Maduro?

De estas respuestas lamentablemente dependerá el hasta ahora oscuro futuro de Venezuela.