Vicente Brito: Caída del PIB y la creciente pobreza van de la mano

Vicente Brito: Caída del PIB y la creciente pobreza van de la mano

Foto archivo
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Cuando analizamos como han venido creciendo los niveles de pobreza y la caída del Producto Interno Bruto, podemos observar que en los últimos 3 años estos han estado vinculados muy estrechamente.

Nota de prensa

El Presidente de la Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución, Vicente Brito, manifestó que se estima que la caída del Producto Interno Bruto en ese tiempo es alrededor de un 40%, lo cual es similar al crecimiento de los niveles de pobreza.





En Venezuela la pobreza ya se aproxima a un 90% al considerarse que todas las familias con ingresos totales al mes recibidos por los miembros que trabajan, menores al valor real de la canasta alimentaria, son considerados POBRES.

En el 2017 hemos tenido la mayor caída histórica del PIB, se estima en -15% o más, agravado con la minimización no solo de todos los sectores de la producción, también del comercio, servicio y la preocupante reducción de la producción petrolera. Son las más evidentes razones de la angustiosa situación de nuestra actividad económica tanto pública como privada.

Las mayores necesidades de dólares y bolívares para sostener las crecientes pérdidas de las empresas públicas que poco o nada producen, así como los compromisos de deuda externa.

Nos indican que los recursos disponibles para reducir la pobreza serán menores al 2017, quedándole al Gobierno como sola alternativa el Banco Central, para a través de la emisión de dinero inorgánico

Seguir sosteniendo el creciente gasto público y social, el cual aumentará con mayor fuerza los niveles hiperinflacionarios en que nos encontramos. Lo que sólo conduce a aumentar más los niveles de pobreza que tenemos actualmente.

Si no logramos aumentar los niveles de producción con la toma de decisiones públicas urgentes, que permitan la recuperación del aparato productivo. Es evidente que el Producto Interno Bruto seguirá cayendo más aún, con su impacto en mayores desmejoras sociales y niveles de pobreza que nos conducen a ubicarnos en los 10 países del mundo con menores niveles de consumo de alimentos por habitante, en el 2018.