¿Quien mantiene en el Poder a Nicolás Maduro?, por Tamara Suju Roa

¿Quien mantiene en el Poder a Nicolás Maduro?, por Tamara Suju Roa

Tamara Suju Roa

De la  parodia surgida entre el Ministro de la Defensa y los colectivos del 23 de Enero, que empezó con la participación de estos cuerpos paramilitares que financia y promueve el régimen venezolano en los ejercicios militares ordenados por Maduro el pasado 24 de Febrero, cuyas imágenes finales de su participación fueron tomadas en las escalinatas de El Calvario, en el centro de Caracas, mostrando armas de fuego de alto calibre, nos queda, la claridad y certeza de haber tenido la razón al denunciar la conchupancia existente entre estos cuerpos de civiles armados y algunos factores de la FANB, en especial, con la Guardia Nacional, a quienes vimos varias veces actuando en conjunto, sobre todo en los hechos de violencia ocurridos en las distintas manifestaciones que han sucedieron en nuestro país  y que el pasado año por ejemplo, cobró la vida de 37 manifestantes, sin que al dia de hoy, haya un solo miembro de estos grupos armados, investigado o detenido.

 





Los colectivos le sacaron un comunicado en respuesta al Ministro, donde dicen nada más y nada menos lo siguiente: ”sepa que en nuestros colectivos  todos somos milicianos, todos somos PSUV, todos somos FANB, todos somos Chávez y Nada nos apartará del Camino Revolucionario y De Nuestro Derecho A Defender La Patria”.   Solo en un Estado forajido como lo es Venezuela, cuyas instituciones están a merced del régimen y sin poder judicial independiente, cuerpos irregulares armados, se atreven a salir a sus anchas y exhibirse, sin que nadie haga nada.  Su poder quedó demostrado a través del silencio del Tirano y la impunidad a sus actos.

 

 La sociedad civil venezolana sabe, que la cúpula militar  convive con la cúpula del alto gobierno, llámense ministros, gobernadores, diputados, directores de organismos etc.  y que todos acompañan a Maduro en la inducción, complicidad e inacción de los delitos que se comenten en su gobierno,  como la corrupción, el narcotráfico, los crímenes de lesa humanidad y violaciones de DDHH y es justamente esta conchupancia las que los lleva a mantener al incapaz en Miraflores.  

 

El Narcotráfico y los carteles, nacionales e internacionales, son otro de los factores del sostenimiento en el poder de aquellos que convirtieron a Venezuela en un Narco Estado.  Siempre me he preguntado cómo es posible que la pareja presidencial actual tenga a un hijo de crianza y a un sobrino condenados en Estados Unidos por narcotráfico, tenga a funcionarios que ostentan altos cargos en el gobierno, en listas estadounidenses que los involucra directamente con este flagelo, y a ellos no les haya salpicado ni una averiguación, a pesar de que se sabe del uso de influencias y la utilización de bienes del estado para tal fin. No me cabe ninguna duda sobre las grandes cantidades de dinero que los diferentes carteles de la droga manejan dentro y fuera del país, así como también ha operado durante años el renombrado Cartel de los Soles, nombre impuesto por los signos que llevan los Generales venezolanos en sus hombros.

 

Los intereses económicos nacionales e internacionales, son parte también de esta historia. Venezuela es para muchos grupos financieros en el mundo, un país en venta, donde las apuestas se abren para financiar a aquellos que ofrecen negocios a cambio de ayudas para mantenerse en el poder o para llegar a él.   Por eso, banqueros, tenedores de deudas, testaferros de funcionarios enriquecidos en estos 18 años de desangre de la economía venezolana, van detrás de aquellos que ofrezcan más garantías y oportunidades de negocios rentables y duraderos en los próximos años, sin importarles un comino aquello de “rescatar la democracia”. Negocios son negocios, aunque no se tenga “patria”.

 

Para finalizar,  están los organismos represores y el sistema judicial venezolano,

herramientas fundamentales para el sostén de la Tiranía, hechos a la medida para intimidar, perseguir y encarcelar  a la población en general. Se persigue a través de la fiscalía, de los jueces, y del TSJ, máximo organismo encargado de obedecer las órdenes de Maduro y que ejecutan los organismos de seguridad, que están directamente a cargo de la vice-presidencia de la República.  El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y la División General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), se han dedicado a recorrer el país allanando casas y llevándose detenidos a civiles y militares e incluso, hay denuncias de que han secuestrado a familiares, esposas, madres, hijos y los mantienen retenidos para forzar que el oficial o el familiar se entregue, perpetrando así una ola de desapariciones forzadas de corto periodo, que están siendo denunciadas ya en instancias internacionales de protección.   La represión va in crescendo, y la población está a merced de esta mafia que se ha apoderado del país. El sistema de Justicia y la estructura de represión, también mantienen a Maduro en el poder.

 

Ante este panorama, ¿que le queda a los venezolanos demócratas, a parte de salir en masas hacia los países hermanos, en búsqueda de quien los albergue, proteja y les de trabajo para vivir y soñar con un mejor futuro?  ¿Cómo luchar ante esta mafia criminal armada que está dispuesta a hacer lo que sea para no perder sus cuotas de poder y mantener su impunidad, lejos de la justicia? La Comunidad Internacional tiene un rol fundamental. El deber de proteger a las personas dentro de un Estado que no le garantiza sus derechos fundamentales, como la vida, la alimentación y la salud, se impone.