Los retos a los que se enfrenta Latinoamérica ante la retirada de estímulos de la Fed

Los retos a los que se enfrenta Latinoamérica ante la retirada de estímulos de la Fed

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) no trajo buenas noticias para América Latina en su informe Perspectiva Económicas Mundiales (WEO por sus siglas en inglés) publicado el pasado 8 de octubre. El organismo situó el crecimiento económico de la región para 2013 en el 2,7% y el de 2014 en el 3,1%, en ambos casos tres décimas menos que lo previsto el pasado julio.





Esta revisión a la baja de sus estimaciones para los países latinoamericanos va en línea con los peores augurios que realiza para la economía mundial. La institución dirigida por Christine Lagarde prevé que el producto interior bruto (PIB) global crezca un 2,9% este año y un 3,6% en 2014, lo que representa un recorte de dos décimas sobre los pronósticos anteriores.

El FMI cita dos factores claves para explicar estas revisiones a la baja: la ralentización del crecimiento observada en varios países emergentes, entre ellos China, y las dudas sobre el impacto de la retirada de estímulos en EEUU. “Es una buena noticia que EEUU vaya a entrar en un proceso de normalización monetaria. Pero es un proceso que cuenta con retos importantes, ya que no tiene precedentes respecto a su cuantía y su complejidad”, afirmó José Viñals, director del departamento de Asuntos Monetarios del FMI, durante la presentación del Informe sobre Estabilidad Financiera de esta institución que tuvo lugar el 9 de octubre.

La Reserva Federal (Fed) adelantó hace unos meses que podría iniciar a finales de año la retirada de su multimillonario programa de impulso a la recuperación económica, consistente en la compra de bonos por 85.000 millones de dólares al mes.

Cuando esto ocurra, una de las regiones que más se verá afectada será Latinoamérica, dada su dependencia de la economía estadounidense. Nicolás Cachanosky, profesor de la Metropolitan State University of Denver, explica que “la relación típica entre la economía latinoamericana y la de EEUU respecto a las tasas de interés es que las bajas tasas de interés favorecen el flujo de fondos hacia economías latinoamericanas. En cambio, unas tasas más altas hacen que el mercado de EEUU atraiga mayores inversiones y estas bajen en Latinoamérica”.

Cachanoskyañade que un movimiento inesperado de subida en las tasas de interés de EEUU obliga a los inversores y agentes económicos a revisar sus planes de inversión antes de lo esperado. “Un aumento de tasas lleva no sólo a una disminución en el flujo neto de capitales a economías latinoamericanas, sino que hace que el costo de la deuda pública aumente”, advierte.

Alejandro Reyes González, director de investigaciones económicas de Ultrabursatiles y profesor de Macroeconomía de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, coincide en señalar que “el efecto sería un menor ingreso de capitales y potencialmente incluso la retirada de los mismos”. Añade que este movimiento del flujo de dinero “tendría un impacto en el corto plazo sobre el valor de los activos y en el mediano plazo provocaría un rebalanceo de los flujos de inversión directa, que hasta la fecha siguen fluyendo fuertemente a la región, pero podrían verse afectados en la medida que la dinámica regional se desacelere”.

Los países más afectados

Mauro Guillen, director del Lauder Institute en Wharton Business School, destaca que una retirada de los estímulos por parte de la Fed provocaría inevitablemente una apreciación del dólar. “Por lo tanto, afectará negativamente a las empresas latinas endeudadas en dólares, es decir, a las mexicanas y chilenas sobre todo”. Como punto positivo, considera que esta situación “ayudará a las empresas y países que exportan a EEUU y a la zona dólar”, destacando las compañías de México, Chile, Colombia y a las del sector manufacturero brasileño, “que se han visto afectadas por la carestía del real”.

Reyes González considera que la economía con mayor vulnerabilidad actualmente es Brasil, “pues cuenta con una posición fiscal, externa y monetaria débil que lo deja a merced de los movimientos fuertes de los mercados internacionales”. En su opinión, “le siguen economías como Venezuela y Argentina que tienen estructuras de mercado poco eficientes y donde el Gobierno ha reemplazado la actividad privada en una proporción importante”. Este profesor de la Pontificia Universidad Javeriana también cree que,dentro de las economías que han mantenido una relación más fuerte con el mercado, “las mejor libradas serán México y Colombia, ya que han visto ingresos de capitales incluso en momentos de estrés de los mercados, lo que es producto de los buenos fundamentales y la menor dependencia a metales que tienen frente a economías como Perú o Chile”.

Reaccionar al cambio de escenario

Ante esta situación, la pregunta inmediata que surge es: ¿qué medidas deberían tomar los países de la región para frenar ese impacto? Cachanosky afirma que en un mundo globalizado los países no pueden aislarse de los efectos de los mercados internacionales. En ese sentido, estos países no pueden evitar las consecuencias de las decisiones de la Fed. Lo que sí pueden hacer es disminuir el riesgo país y contribuir a mantener inversiones en los mercados locales. En su opinión, esto se consigue mediante “un compromiso creíble por mantener un sano equilibrio fiscal, economías flexibles con poca regulación y un sólido sistema de protección a los derechos de propiedad, lo que brinda confianza a largo plazo y puede hacer de la región un lugar más atractivo para inversiones de largo plazo en lugar de depender de inversiones de corto plazo que rápidamente se mudan ante cambios en las tasas de interés internacionales”.

Eloy Fisher, profesor de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) e investigador asociado a la Universidad Católica Santa María La Antigua, de Panamá, tiene claro qué es lo que no deben hacer los gobiernos ante los problemas que se avecinan. “En la medida que situaciones locales ocasionen desconfianza en nuestra capacidad de hacerle frente a nuestros pasivos (ya sea producto de malabares contables o inestabilidad política), la retirada de estímulos de la Fed podría ahondar estas contradicciones y presionar a los gobiernos a ejecutar rápidos programas de contención de gasto público, austeridad que podría ahondar los problemas sociales”, advierte.

¿Cuándo empezará todo?

La Fed decidió en su última reunión celebrada el pasado 18 de septiembre mantener intacto su programa de compra de activos. “Los riesgos a la baja para el crecimiento han disminuido en el último año”, señaló el presidente del banco central estadounidense, Ben Bernanke, en una rueda de prensa aquel día. “Sin embargo, el endurecimiento de las condiciones financieras en los últimos meses, si se mantiene, podría desacelerar el ritmo de mejora en la economía y el mercado laboral”, explicó para justificar su decisión.

Esta postura de la Fed sorprendió a muchos analistas, que esperaban que el organismo diese un paso más en su política monetaria y anunciase el inicio del fin de los estímulos económicos en EEUU. Las estimaciones del consenso de mercado recogido por Bloomberg apuntaban a que reducirá su programa de compras mensuales en 10.000 millones de dólares, hasta los 75.000 millones. Ahora mismo, la gran pregunta que se hacen los mercados de todo el mundo es cuándo llegará este primer paso y la primera subida de los tipos de interés, actualmente en el 0,25%.

Reyes González cree que la reducción de la compra de activos podría iniciarse en diciembre o comienzos de 2014 y debería terminar a mediados de 2014 o a más tardar en el tercer trimestre de 2014. “Por el otro lado, el retiro de la liquidez entregada (poco más de 3 trillones de dólares) en los últimos años comenzaría después de 2015 y sería un proceso largo debido a que poco más de la mitad de la liquidez fue entregada con la compra de activos que no tienen un mercado muy profundo (MBS) y, por consiguiente, la Fed probablemente deba esperar al vencimiento en estos papeles”, opina.

Cachanosky cree complicado hablar de una fecha para la próxima subida de tipos de interés en EEUU, “porque es una decisión que va a depender no sólo de la situación económica, sino del debate e intereses políticos que son muy difíciles de predecir”.

Según Mauro Guillén, “aún es pronto para hablar de una subida de tipos”, pero se aventura a poner una fecha límite: “seguramente lo veremos en los próximos 18 meses”.

 

Publicado originalmente en Universia-Knowledge@Wharton