Siete muertos y cuatro heridos en un nuevo ataque yihadista en Mozambique

Un soldado sujeta un dispositivo explosivo portátil fabricado a mano por los yihadistas.
Un soldado sujeta un dispositivo explosivo portátil fabricado a mano por los yihadistas.

Al menos siete personas murieron hoy y otras cuatro fueron heridas en el norte de Mozambique en un ataque atribuido al nuevo grupo yihadista Al Shabab, que lleva el nombre de la organización homónima somalí, aunque no guarda relación con ella.

En una rueda de prensa en Maputo, el portavoz del Comando General de la Policía de la República de Mozambique, Inácio Dina, confirmó el número de víctimas en el atentado ocurrido en la aldea de Naunde, en la provincia de Cabo Delgado.

Dina indicó que el ataque, en el que se quemaron también 164 casas y se destruyeron cuatro vehículos, fue perpetrado por seis individuos que están siendo perseguidos por las fuerzas del orden.

Dos de las víctimas murieron carbonizadas y las otras fallecieron por golpes de catana durante el ataque, que afectó a viviendas, establecimientos comerciales y un centro médico, donde los asaltantes se apoderaron de diversos medicamentos.

“Este grupo puede formar parte de lo que está siendo perseguido desde el suceso del día 27” de mayo, en el distrito de Palma, también en Cabo Delgado, donde Al Shabab decapitó en dos pueblos diferentes a diez personas, dos de ellas adolescentes, afirmó Dina.

El portavoz confirmó también que las fuerzas de seguridad abatieron el pasado día 1 a nueve personas en la zona de Olumbi, en la citada provincia, que eran miembros de una célula de Al Shabab y se resistieron “a la orden de rendirse”.

Dina cree que las personas que lograron escapar de las operaciones policiales del 1 de junio son responsables del ataque de hoy y que se trata de ciudadanos mozambiqueños, desconfiando de las informaciones difundidas hace días sobre la existencia de miembros del grupo yihadista Estado Islámico en la provincia de Cabo Delgado.

Desde octubre de 2017, Al Shabab aterroriza el norte de Mozambique, donde se localizan importantes yacimientos de gas natural y petróleo con concesiones a multinacionales como la italiana ENI o la estadounidense Anadarko.

Aunque Al Shabab clama defender la ideología islámica, un estudio académico reciente asegura que busca causar inestabilidad en Mozambique y permitir que siga el comercio ilegal de madera, marfil y rubíes, que reporta millones de dólares anuales.

No tiene vínculos directos con el grupo homónimo somalí, ni busca crear un estado islámico en el norte de Mozambique, según el profesor universitario y estudioso del grupo yihadista João Pereira.

El pasado mes, el ministro mozambiqueño de Defensa, Atanásio M’tumuke, que visitó Cabo Delgado, aseguró que la situación estaba “controlada” y prometió que el Ejército acabará con el nuevo grupo, una amenaza emergente que el país afronta mientras aún busca la paz definitiva.

Una paz rota en los últimos años por ataques esporádicos de la opositora Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo), secuela de la guerra civil que, entre 1977 y 1992, dejó un millón de muertos. EFE