Carta de un preso venezolano al Niño Jesús

Los familiares de los internos recluidos en el Comando General de la Policía de Carabobo reaccionan mientras esperan fuera de la prisión, donde ocurrió un incendio en el área de las celdas, según medios locales, en Valencia, Venezuela, 28 de marzo de 2018. (Foto del AÑO de la agencia REUTERS / Carlos Garcia Rawlins )

 

Si vivir en Venezuela cada día es más agobiante, la vida de los casi 60 mil venezolanos que están tras las rejas se puede comparar con el infierno. Miles de venezolanos en prisión, viven con el temor de contagio de alguna enfermedad mortal, pero además, del retardo procesal, el hacinamiento, el deterioro de la infraestructura y la carencia de alimentos y servicios básicos indispensables.

Hoy, uno de los tantos presos de una de las cárceles venezolanas, le escribió una carta al Niño Jesús, en la que describe lo que viven quienes están entre cuatro paredes. Una carta escrita con toda la confianza al Niño Jesús (con groserías y todo) en la que no habla del proceso judicial “porque da asco”, ni del trabajo, ni estudio, sino de lo que sufre el preso y su familia, para que esta Navidad interceda ante el Nicolás Maduro para el otorgamiento de indultos.

 

A continuación la carta:

Querido Niño Jesús a pocas horas de tu nacimiento quiero exponerte tres puntos que deben ser de tu conocimiento:

1.-Llevo cuatro años preso en estas cuatro paredes, sin poder hacer nada, solo lo que quieran los esbirros, orden cerrado, al punto que han logrado captar a una cantidad de polipresos, ahora con poder, ósea se invirtió la vaina, niño Jesús, pero aquí sigo firme con mis convicciones sin doblegarme, porque cuando se acabe esto, te cobran con la vida, y mejor me comporto como un preso, para poder agarrar calle.

2.- Las enfermedades aquí proliferan, sarna, tuberculosis, difteria, malaria, gripes, hepatitis, VIH – SIDA, y lo único que te ofrecen es una pastilla llamada la milagrosa, y si te recuperas bien y si no igual, imagínate, cálate esta vaina, uno para ver el sol, debe bajarse de la mula y bien bajado, no puedes, quejarte de nada, solo mandas a tu familia a que depositen en una cuenta de ahorro, y listo, empiezas a desplazarte sin problemas, para ver el sol y de nuevo pa dentro.

La comida, podemos calificarla de Bazofia, (arroz, baboso con pedacitos de papas y listo) otras veces, (arroz mezclado con carne podrida y granos), muchos de mis compañeros sufren de enfermedades estomacales, te cambia todo, y debes aguantar callado, el destino es totalmente negro, no hay luz que alumbre el camino.

Aquí debes acostumbrarte a llevar patada, coñazo y kunfu, como dicen, cuando el jefe de la vigilancia sale a la calle y regresa con cuatro palos en la cabeza, empieza la venganza y te sacan al patio, desnudo, a brincar y saltar y a ponerte de cuclillas, al punto que empiezas a pensar, que te llegue la muerte, para acabar con ese atropello y descansar de una vez.

Uno dice aquí me trajo haber hecho un daño, y lo estoy pagando con prisión, pero que además de la prisión, te infrinjan esos tratos, y debes aguantar callado, porque si dices algo, te marcan los funcionarios y sales en uno de esos traslados, que te llevan para “El nunca jamás”, sabes qué es eso Niño Jesus, El Dorado, como dicen aquí, vas pal Sur chamin, y allá pierdes todo, familia, novia, amistades y desapareces.

3.- Debo hablarte de la requisa que le aplican a la familia, allí es donde se le sale, el policía frustrado a los funcionarios, (hombres y mujeres), pues imagínense, las mujeres llegan a una primera parada, donde ingresan, le revisan la comida, le hacen requisa de contacto, después pasan a la segunda parada, en donde le dicen, señoras a quitarse todo, cuando le digo todo es todo, hasta la ropa interior y quedan como dicen, desnuda en pelotas, y empiezan las esbirras, agáchese, puje, salte, te pegan una linterna y un espejo en tus partes íntimas, y después vístase, y de allí niñas y mujeres salen llorando, de esos cubículos improvisados, y solo te dicen, si no le gusto no venga más, y en la tercera parada, te quitan la cédula y te preguntan, a quien vienes a visitar, de allí ya, pasas a la parte interior y te espera ese ser querido para darte un abrazo, cargar la bolsa que traigas y verte esos ojos llorosos, de alegría y dolor, por todo lo que has pasado.

Bueno Niño Jesús, ya que te he echado este cuento de cómo es la rutina de un preso, lo que debe aguantar y de paso le dicen, pórtate bien, que bien un carajo, si lo que hago es sobrevivir en este campo de concentración, no te olvides de meterle en la cabeza al Presidente Maduro, que debe Indultar a los presos, eso es una gracia presidencial, ganada desde más de 188 años, y ahora no es como antes, que el Día de las Mercedes Patrona de los Reclusos, llegaban los indultos, el Día de las Madres daban Indultos, Navidad otorgaban Indultos y Año Nuevo llegaban Indultos y todos tus compañeros, gritan a viva voz, en pleno pabellón, “Mira mijo recoge que te vas”, y ahí Niño Jesús empieza a cambiar la suerte del Preso.

Estas son mis palabras Niño Jesús, no te hablé del proceso judicial porque da asco, ni del trabajo, ni estudio, sino de lo que lleva el preso y su familia, y solo que intercedas ante el Presidente para el otorgamiento de los Indultos.

Chao Niño Jesús.

Este es Franklin desde la Prisión