Amigos de Khashoggi colocan un monumento ante el consulado saudí de Estambul

Amigos de Khashoggi colocan un monumento ante el consulado saudí de Estambul

El periodista disidente saudí Jamal Khashoggi, cuyos restos no se han encontrado, fue asesinado en el edificio del consulado de Arabia Saudita en Estambul el 02 de octubre de 2018 (Arabia Saudita, Turquía, Estanbul) EFE / EPA / TOLGA BOZOGLU

Casi dos decenas de personalidades, activistas y amigos del periodista saudí Jamal Khashoggi -entre ellos el hombre más rico del mundo, Jeff Bezos- han destapado hoy un monumento con su nombre justo enfrente del consulado saudí de Estambul en el que fue asesinado y descuartizado hace un año.

“CEMAL KASIKÇI. 13.10.1958 – 2.10.2018” es todo lo que reza la inscripción sobre un sencillo y algo basto bloque de mármol blanco, colocado en un parque a apenas una decena de metros de la puerta de la legación que traspasó Jamal Khashoggi (Cemal Kasikçi en la transcripción turca de su apellido) hace justo 12 meses.

Fue en esta puerta donde lo esperó su prometida, Hatice Cengiz, una joven ciudadana turca, durante horas, antes de avisar a amigos turcos del periodista, pero entonces ya era tarde: Khashoggi había sido asfixiado y descuartizado apenas diez minutos después de entrar al consulado.





Cengiz descubrió hoy la piedra rodeada de una decena de activistas y amigos del homenajeado, entre ellos la Nobel yemení Tawakkul Karman y la relatora de la ONU para ejecuciones extrajudiciales, Agnès Callamard.

También estaba Jeff Bezos, dueño de la empresa Amazon y del diario Washington Post, el periódico para el que Khashoggi escribía con frecuencia columnas cautelosamente críticas con el régimen saudí.

Bezos dio un abrazo a Cengiz en la tribuna colocada para el acto conmemorativo ante el consulado, antes de que la joven recordara sus últimos momentos con el periodista al que describió como el amor de su vida.

“Lo que no consiguió en su vida lo ha conseguido ahora tras su muerte”, dijo Cengiz, en referencia a la nutrida representación de activistas de derechos humanos que, en breves discursos, pedían continuar la labor de Khashoggi de criticar las dictaduras y abogar por mayores libertades en el mundo árabe.

“Esto es un acto por todos los Yamal en el mundo, ejecutados o encarcelados por tener pensamientos libres. Por favor, no abandonéis la lucha”, pidió Agnès Callamard durante el acto, en el que también insistió en continuar con la acción judicial.

“Ni siquiera un Estado tan poderoso como Arabia Saudí debería poder librarse de las consecuencias de un asesinato”, dijo la relatora de la ONU. EFE