El Tiempo: Enrique Peñalosa: Como pasó en Venezuela, aquí no podemos elegir mal

El Tiempo: Enrique Peñalosa: Como pasó en Venezuela, aquí no podemos elegir mal

Bogotá
Enrique Peñalosa Foto: Alcaldía de Bogotá

 

Enrique Peñalosa habló con EL TIEMPO sobre su aspiración presidencial

Por El Tiempo





Como están las cosas, ¿para qué aspirar a la presidencia?

Mi obsesión, mi pasión, siempre ha sido lograr que los colombianos vivan más felices. Creo que puedo hacer muchas cosas para lograrlo. Decidí lanzarme, lo que implica un esfuerzo enorme, porque creo que desde la presidencia de la República lograría hacer realidad muchos sueños para una Colombia mejor.

Usted decidió lanzarse por firmas. ¿Cómo va el proceso?

Difícil y costoso. Hay muchos voluntarios, a quienes agradezco, pero también hay que pagar a gente para la recolección. En las dos ocasiones en las que fui elegido alcalde de Bogotá lo hice recogiendo firmas, aunque ahora todo es más difícil.

¿Por qué?

Por tres razones. Primero, son muchas más. Se requieren 580.000, aunque para uno estar cubierto hay que alcanzar unas 800.000. Segundo, por el miedo al covid la gente no quiere tomar el lapicero de otra persona, y tercero, porque hay un ambiente muy tenso de antiestablecimiento, antipolítica y antigobierno.

¿Por qué este auge de ‘antis’?

En amplios sectores de la población ha calado un discurso de que las cosas están muy mal, que no hemos avanzado, que esto no tiene remedio, que todos los dirigentes públicos y privados han sido egoístas y corruptos y que lo único que hay que hacer es expresar rechazo a todo, buscar lo que no tenga que ver con nada de lo hasta ahora conocido.

Pero ¿a usted no le parece que las cosas realmente están muy mal?

Tenemos problemas enormes, complejos. Pero también somos un país con unos logros extraordinarios que hay que proteger y, al contrario, construir sobre lo alcanzado en educación, infraestructura, instituciones, en lugar de destruirlos, construir sobre ellos para beneficiar a los sectores más necesitados de la población.

Usted, en varias ocasiones, ha citado el caso de Venezuela. ¿Por qué?

Hace 23 años Venezuela era mucho más rica que Colombia, nos superaba en riqueza, educación, seguridad; tan superior era la situación que allá había dos millones de colombianos trabajando. En cambio, ahora, según Naciones Unidas, en los últimos cinco años 5,9 millones de venezolanos escaparon de su país huyendo de la miseria. Venezuela tiene la mitad de la población nuestra, lo que equivale a que de Colombia salieran 12 millones huyendo de la extrema pobreza.

¿Por qué? ¿Qué pasó, según su lectura?

¿Fue que los empresarios decidieron de repente que no querían trabajar más? ¿Fue que los trabajadores decidieron de un día para otro que no querían producir más? No. Lo que pasó fue es que los venezolanos eligieron mal.

Pero, ¿por qué poner este ejemplo?

Porque aquí veo que puede pasar lo mismo. Veo a mucha gente que cree que su voto es como un juego, que no tendrá consecuencias, que puede ser simplemente una manera de expresar insatisfacción. No es así; el voto puede cambiar a Colombia como cambió a Venezuela.

Usted se ha mostrado como un defensor del sector privado, ¿por qué?

El sector privado es el más crucial para que una sociedad progrese, pero éste necesita de las condiciones que brinda un gobierno.

Cuando usted dice no elegir bien, ¿en particular a quién de los casi cincuenta aspirantes se refiere?

Pues, obviamente, me refiero a Gustavo Petro. Y lo hago por varias razones. Él fue quien en el pasado expresó más simpatías a favor del gobierno venezolano de Chávez y su sucesor. Porque, además, es quien ha manifestado en todas las formas que desmantelará muchas instituciones públicas y privadas de nuestra democracia. Él habla como si todo lo que se ha hecho en Colombia hasta ahora obedeciera a intereses perversos, y aun diabólicos, como ha llegado incluso a sugerirlo.

Los simpatizantes de Petro le dan la razón, sin embargo, porque creen que el diagnóstico que él hace del país es correcto. ¿Están equivocados?

A eso me refiero cuando digo que no se puede pensar que todo está mal. Estamos lejos del apocalipsis. Pero dejemos a un lado las opiniones y vayamos a los hechos. Yo sucedí a Gustavo Petro en la alcaldía y encontré que había hecho un mal gobierno, que poco mejoró la vida de los ciudadanos. Él no es bueno para gobernar. Es bueno, eso sí, para hablar, para criticar y prometer.

¿En concreto en qué puntos?

La lista es larga. Él no mejoró la atención en salud. Por el contrario, nosotros recibimos un maltrato terrible a los ciudadanos, con filas a la intemperie en los hospitales desde las 3 de la mañana para solicitar citas con especialistas. Dejó a Capital Salud quebrado, con pérdidas de $ 360.000 millones tan solo en 2015. En otros campos, recibimos, además de los camiones viejos de basura comprados en un número excesivo, hasta una multa de la Superintendencia de más de 70.000 millones de pesos por el mal manejo que él le dio al aseo.

Pero el metro…

En el metro no concretó nada, y no cambió la flota de los buses viejos de TransMilenio, sino que por el contrario renovó los contratos, de modo que los buses llegaron a tener más de un millón de kilómetros recorridos. Un desastre para el medio ambiente y la calidad del servicio. No hizo nada para acabar el horror del Bronx, casi no hizo parques.
Al margen de la valoración que usted tenga del gobierno de Petro, este año Colombia vivió una crisis social en las calles impulsada por los jóvenes que no tienen esperanza.
Colombia no fue el único país. Pasó también Chile, en Tailandia y muchos otros. Las protestas sociales no fueron exclusividad nuestra. Y claro que a esos jóvenes hay que escucharlos, y es por supuesto cierto que hay mucho por mejorar en nuestra sociedad.

¿como que?

Hay que trabajar en la construcción de legitimidad, y eso requiere que se entienda que somos muchos los que hemos trabajado por el país con el alma y con cero corrupción. También, que la economía de mercado se adoptó porque era lo que más convenía a todos los miembros de la sociedad, y que la única manera de superar de verdad la pobreza y tener mejores oportunidades para todos es con más inversión, y que los inversionistas pueden escoger ir a cualquier país, y un caos como el que se presentó los ahuyenta. También es importante que se tenga claro que hemos progresado, y que los jóvenes de hoy están mucho mejor que sus padres. Que nuestra democracia tiene fallas, pero de todas maneras ha logrado transferir muchos recursos a las zonas y a los ciudadanos más necesitados, captándolos de las zonas y los ciudadanos más ricos.

Para usted, ¿todo está mejor hoy que ayer?

Hay que ser radicales combatiendo la corrupción. Y felizmente nuestra justicia ha condenado a muchos corruptos a la cárcel. Pero son muchos más los funcionarios honestos y trabajadores que los corruptos. Nuestra democracia entregará este año 12 billones de pesos para programas como Adulto Mayor, Familias en Acción, Ingreso Solidario, además de muchos otros subsidios, por ejemplo para la vivienda social. Esos subsidios son indispensables, pero no son la verdadera manera de solucionar la pobreza. Lo que se necesita son más y mejores empleos, más ingresos por el trabajo de los ciudadanos, y eso solo se va a lograr con más inversión y más empresas.

Hay estudios que dicen que Colombia es el segundo país más desigual de América Latina. ¿Qué piensa de esto?

Que hay que tener cuidado con esos análisis. Por supuesto que es mejor que haya una mejor distribución del ingreso. Pero, por ejemplo, si expropiamos todo a los 100 colombianos más ricos, mejora automáticamente la distribución del ingreso, pero nadie queda mejor: no hay ni más empleo ni mejores salarios. Por el contrario, quedaríamos peor, porque esas empresas en manos del gobierno, nombrarían más gente que la que se necesita, nombrarían recomendados políticos y no a las personas más capaces. En otro campo, por ejemplo, en Colombia, los estratos cinco y seis pagan unos de los impuestos prediales más altos a nivel internacional, y ese dinero se va a los sectores más necesitados de las ciudades.

¿Y qué hará usted, entonces, con los 100 más ricos?

Con ellos y con los demás colombianos: darles estabilidad jurídica y seguridad para trabajar. Hacer que paguen impuestos altos, pero no más altos que en otros países, porque entonces las inversiones se van a otros países y nos quedamos con el desempleo.

Pero, ¿cómo? ¿Qué hacer con los asaltos como los vividos este jueves en Medellín?

De Medellín le digo lo más importante: ganó la Policía. Eso es lo fundamental. Se trata de una institución a la que hay que aplaudir y fortalecer porque muestra resultados como ese. La criminalidad en Colombia es de empresas del crimen, no de un muchacho que necesitaba llevarle almuerzo a su abuela. Para enfrentar ese crimen organizado, tenemos que mejorar la inteligencia.

Pero los cogen y luego los sueltan…

?Es una prioridad cambiar la legislación, para que se castigue mucho más radicalmente los robos a mano armada, y más aún, la reincidencia en robos a mano armada. También es indispensable hacer más cárceles. En Bogotá nosotros construimos la que es probablemente la mejor cárcel de Colombia, que es la actual Distrital. Eso no lo digo yo, sino expertos, que destacan que tiene programas sólidos de resocialización.

Hablando del crimen organizado, el combustible de nuestras violencias es el narcotráfico. ¿Qué hará usted, por ejemplo, con el glifosato en un mandato suyo?

A mí no me gusta que nuestras Fuerzas Armadas se enfrenten a campesinos pobres. Prefiero concentrar los esfuerzos en atacar es la producción y distribución de la cocaína, en el corto plazo.

¿Y en el largo?

Buscar la despenalización. Es como la prostitución. No queremos que exista, pero en la medida en que esté legalizada se atenúan los problemas. La principal responsabilidad de Colombia con relación a la reducción del calentamiento global es evitar la deforestación. Las políticas que hemos llevado a cabo empujan a los campesinos cada vez más selva adentro.

Por el momento político actual, para llegar a la presidencia se requieren alianzas y coaliciones. ¿Usted con quién está dispuesto a sentarse a mirar está posibilidad?

Hay personas muy valiosas. Alejandro Gaviria, Federico Gutiérrez, Juan Carlos Echeverry, Dilian Francisca Toro, Juan Manuel Galán, Mauricio Cárdenas, los conservadores.

¿Y el uribismo?

Respeto al presidente Uribe y trabajé con concejales excelentes de Centro Democrático. Pero en este momento hay realidades políticas que hay que considerar, y por ahora he conversado con otros grupos.

Finalmente, ¿usted a quién representa?

Quiero representar especialmente a los colombianos que madrugan a trabajar, a estudiar, a hacer esfuerzos, que saben que tenemos un país con problemas, pero que los podemos superar con trabajo serio, esfuerzo, y con un liderazgo dispuesto a tomar las decisiones difíciles que necesariamente van a enfrentar resistencias.