El sabor de la innovación: Carlos Guevara, un ingeniero venezolano que creó el primer vino de plátano en España

Carlos Guevara, fundador de Bodegas Platé, el primer vino de plátano en España
Carlos Guevara, fundador de Bodegas Platé, el primer vino de plátano en España / Foto: Cortesía

 

Es imposible hablar de las islas Canarias sin dejar de mencionar el plátano, su cultivo estrella. Y aunque en diferentes países es común la elaboración del vino a partir de la uva, un venezolano cambió la forma de saborear esta milenaria bebida. Carlos Guevara llevó la tradición vinícola a otro nivel con Bodegas Platé, la primera en adoptar la esencia del cambur, como también es conocido este fruto, a una elegante botella. Además de ser un negocio exitoso, le da el mejor uso a la materia prima que suelen derrochar y la transforma en un producto de calidad.

Una propuesta que inicialmente fue muy cuestionada por muchos se convirtió en 12 años de innovación, esfuerzo y sostenibilidad que ahora se expande en el mundo, y por si fuera poco ha sido galardonada en los concursos más prestigiosos gracias a su originalidad, como es el caso de las dos nuevas medallas en los International Wine & Spirits Awards. ¿Eres de los catadores del buen gusto? Acompáñanos y ponte cómodo, pues desde Tenerife, el ingeniero venezolano contó a La Patilla su efervescente historia.

Por: Elizabeth Gutiérrez | lapatilla.com

En esta ocasión, servimos la experiencia de un barquisimetano digno de admiración que dominó las dificultades con entusiasmo y marcó un hito en la historia gastronómica de Canarias. Estudió ingeniería agronómica en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado y trabajó para una empresa que vendía agroquímicos. “Visitaba el campo, más que todo la zona de Quibor para recomendar productos que ofrecía  mi empresa. Además, me dediqué al área de las industriales. Un poco de cada cosa”, expresó. 

Su mente siempre estuvo preparada para producir e innovar, pues también estaba a cargo de una pequeña ferretería. El día menos esperado, le tocó probar el amargo sorbo de la inseguridad en Venezuela. Recordó cuando en 2002, una caótica escena, el robo de su vehículo y un intento de secuestro que pusieron su vida y la de su novia en peligro, fue el punto de inflexión que lo obligó a vender su negocio, empezar un nuevo rumbo y probar suerte en España.

“Tenía tiempo con ganas de emigrar de Venezuela, sobre todo por la inseguridad, porque el tema económico uno más o menos lo puede manejar, pero la inseguridad de verdad que era algo que no podía soportar. Aparte de ese incidente, hubo otros menores. Cada día eran más y luego lo del atraco fue la gota que colmó el vaso. Ya lo tenía más o menos pensado (…) me vine inicialmente a Madrid y por vueltas que da la vida, terminé aquí en Tenerife después de tres meses”.

De ingeniero a enólogo

Y en este mundo del emprendimiento, a veces la necesidad es la madre de la invención. Al llegar a España, Carlos se desempeñó como comercial, vendiendo una variedad de productos, desde publicidad hasta materiales de construcción. No obstante, el impacto de la crisis económica que asoló la región ibérica en 2008 lo llevó a reevaluar su enfoque y a buscar oportunidades en medio de la adversidad. Fue entonces cuando surgió la chispa de la idea que cambiaría su vida y el panorama vinícola de Tenerife.

La génesis de esta audaz iniciativa comenzó cuando Carlos se enteró de que miles de toneladas de frutas se desperdiciaban cada año debido a fluctuaciones en los precios y el exceso de producción. Esta revelación lo llevó a cuestionarse por qué no podía aprovechar el abundante plátano o cambur, como lo conocemos en Venezuela, para crear algo único. 

@bodegasplate

 

“Me puse a darle vueltas a la cabeza, a recordar, ver e investigar y dije: ‘Mira, se puede hacer vino de plátano, dulce de plátano’, y empecé con esas dos líneas de investigación, de desarrollo, porque prácticamente en el 2008 o 2009 no había material en internet sobre proceso de elaboración de vino de fruta. Buscando, conseguí un par de manuales, empecé a desarrollar el producto y duré casi dos años desarrollándolo hasta que logré un producto que a mí me gustase, o sea que cuando lo probé dije: ‘wow, me gusta’”, acotó.

El siguiente paso fue encontrar un socio que compartiera su visión. Su antiguo cliente, que tenía una bodega, quedó sorprendido al probar el vino de plátano por su similitud con el tradicional vino de uva y decidió unirse al proyecto. 

“Elaboramos 100 litros de vino con la fórmula, regalamos esos 100 litros y a todo el mundo le gustó. Después elaboramos mil litros y esos mil litros los vendimos en cuatro semanas. Entonces eso nos dio un espaldarazo para seguir adelante y ya llevamos 12 años en esto”.

“Evangelizador” del vino de plátano

Su vino, a pesar de provenir de una fruta inusual, sorprende a muchos con su semejanza al vino de uva. En catas a ciegas, algunas personas incluso lo han confundido, lo que demuestra su calidad y sabor distintivo.

Sin embargo, el camino hacia el éxito no ha estado exento de desafíos. Este barquisimetano describió cómo la frágil naturaleza del plátano, que se oxida fácilmente, dificultó la creación de un producto de alta calidad. Además, convencer a la gente de que el vino de plátano era una opción válida y deliciosa tampoco fue fácil. 

“Una de las cosas que me pasa muchísimo cuando voy a ferias y eventos, y digo que es un vino de plátano, la gente lo primero que hace es que arruga la cara, pone cara de asco, literalmente: ‘¿Vino de plátano?, ¿será un licor?’ No, no es un licor, porque no agrego alcohol. El alcohol es producto de la fermentación de los azúcares que están naturalmente presentes en el plátano, en el cambur, les digo: ‘Bueno, pero pruébalo’. Lo prueban y dicen: ‘Ah, pero esto sabe a vino, está muy bueno’. Les cambia la cara de asco a sorpresa, y a sorpresa pero de la buena. Entonces eso me ha costado mucho”.

@bodegasplate

 

Agregó que se autopercibe como un evangelizador de su producto por tener que explicar y enseñar a las personas para que entiendan y asimilen la bebida en sus sentidos. Afortunadamente, esa dinámica le ha dado buenos resultados.

El proceso para la producción del exótico vino de Bodegas Platé es meticuloso y especializado. “Desde que entra el plátano a la bodega hasta que lo puedo embotellar, transcurren unos tres meses”, indicó Carlos y al mismo tiempo explicó que la materia prima es cultivada en Canarias. Evalúan el fruto que utilizan, la calidad de su pulpa interior, que esté en su punto óptimo de maduración para ofrecer un producto con sabores inigualables.

Guevara es un perfeccionista en su oficio, un enólogo autodidacta con una obsesión por los detalles. Sus vinos, destilados del humilde cambur, son una sinfonía de sabores que despiertan el paladar y desafían las expectativas. 

El fruto del éxito

En los últimos tres años, esta bodega de vinos participó en concursos donde ha ganado medallas de oro, plata y bronce, respaldando la calidad y el sabor excepcional de su producto. Desde la Rioja Alavesa, al norte de España, hasta la costa oeste de Estados Unidos, en San Francisco, su vino de plátano ha recogido elogios y reconocimientos. A pesar de competir en una categoría de otros fermentados, los jueces evalúan su vino de la misma manera que lo harían con uno de uva, lo que demuestra su estatus como un producto de alta calidad.

“Representan un reconocimiento a mi trabajo de cuidar todos los detalles a la hora de elaborar, de querer mejorar siempre el producto. No me he quedado en los laureles, siempre he tratado de aprender un poquito más, de estar un poquito a la vanguardia de innovaciones a nivel enológico, para poder mejorar mi producto y como digo, es un reconocimiento a mi trabajo como enólogo”, mencionó. 

@bodegasplate

 

Asimismo, este venezolano se considera un enólogo aficionado, cuya formación en agronomía no lo preparó para el mundo de la vinicultura. A pesar de ello, su insaciable sed de conocimiento y determinación inquebrantable lo llevaron a la cabeza de la industria.

El reconocimiento en forma de medallas, además de validar su arduo trabajo, impulsa sus ventas. Guevara destaca cómo las medallas en la etiqueta de sus vinos atraen a compradores curiosos. “Si ves un vino que tiene en la etiqueta que ha ganado medalla, quiere decir que es un vino que ha sido catado y evaluado por gente experta y a lo mejor tú, sin ser muy conocedor de vinos, ves que tiene una medalla, lo compras”.

La cosecha de una mente ingeniosa

La propuesta del ingeniero agrónomo no para de crecer, pues además de crear un vino semiseco y otro semidulce, agregando a la lista su especial gama de espumosos que han cosechado un éxito notable, dijo que también produce vinagre de plátano y otros frutos como maracuyá, la última creación que exhibieron en el mercado.

“Tengo vino de plátano y siempre quedan restos de experimentos que no salieron bien, o cuando se hace la clarificación, siempre queda un resto que no va al embotellado, sino que se guarda. Todos esos restos de vino se van guardando y se convierten en vinagre”.

Carlos Guevara, fundador de Bodegas Platé, el primer vino de plátano en España
Carlos Guevara junto al socio de Bodegas Platé/ Foto: Cortesía

 

Rememoró el día en que se encontraba en la cocina de su casa y se quedó sin vinagre balsámico. Fue cuando decidió hacerlo con dulce de plátano, lo agregó a su ensalada y quedó enamorado del resultado. Pero como su mente creativa siempre va más allá, preparó unas cuantas botellas, las regaló y comprobó la aceptación de este experimento. “Y pensé: ‘Aquí hay un negocio’. Empecé con la crema de vinagre a la pulpa de plátano para aderezar ensaladas y luego salió mango, pimiento rojo o pimentón, mora y por último salió maracuyá o parchita”.

@bodegasplate

 

Pero Carlos no solo compite con los vinos tradicionales, sino que marcó la pauta mediante la característica fruta tropical. Compartió que al principio de su viaje investigó las experiencias de otros productores de vino de plátano como en Australia, Florida e incluso la isla de Guadalupe. A pesar de ello, ninguno de estos productos pudo igualar la calidad de lo que él tenía para ofrecer.

En Tenerife, dos empresas intentaron adentrarse en este territorio de vinos de plátano, pero solo una persiste. Guevara atribuye esto al hecho de que su producto es inigualable, sin sabores ni colores artificiales, manteniendo la esencia pura del plátano en su vino.

Un negocio que trasciende

La clave del triunfo de Bodegas Platé es una fusión entre constancia y pasión. Montar una empresa en Europa implica arriesgarlo todo, y precisamente el criollo enfrentó numerosos obstáculos en su camino para llegar a la cima del reconocimiento. La negatividad inicial de algunos nunca lo detuvo, y el compromiso con su producto y el esmero por lo que hace son evidentes en cada botella que produce.

“Es muy duro, hay mucho trabajo y creo que una de las claves ha sido no creer lo que decían muchas veces: ‘Mira, ¿quién te va a comprar un vino de plátano aquí en España?’. Yo respondía: ‘Voy a intentarlo, por lo menos tengo que intentarlo y debo sacar un producto mínimamente viable y ver si se vende o no’. En efecto, se vendió, llevo 12 años vendiéndolo y mi empresa está creciendo todos los años”, contó. 

@bodegasplate

 

Carlos insistió en que nunca venderá algo que él mismo no disfrute. Ha realizado innumerables pruebas y experimentos, pero solo lo que satisface su propio paladar llega al mercado. Esta dedicación inquebrantable a la calidad es lo que ha impulsado el crecimiento constante de Bodegas Platé durante más de una década.

Su emprendimiento no se limita a las fronteras de España. Actualmente, exportan a varios países europeos, incluyendo República Checa, Polonia, Alemania, Rumanía, Hungría e Italia. También están en camino de expandirse al Reino Unido y han tenido ventas puntuales en Estados Unidos a través del mercado en línea. Igualmente, han recibido interés de Brasil y México para distribuir sus productos. Por ahora, Carlos está programando un viaje a Países Bajos para introducir su vino de plátano en esa localidad.

“Muchas veces a los distribuidores y a mis clientes, que son las tiendas o al mismo consumidor final que va a comprar el producto, les digo: ‘Hay millones de vinos en el mundo, pero un vino elaborado de plátano o de cambur hay muy pocos en el mundo y con la calidad que ofrezco, ninguno'”, destacó con orgullo.

Una huella universal

La historia de Bodegas Platé sabe a grandeza y es que su fundador está hecho de resiliencia, perseverancia y el anhelo desmedido por conquistar cada rincón del planeta con su marca. Con certeza y humildad confesó que espera expandir su concepto hacia otras latitudes e instaurar nuevas fábricas de producción. “La idea es seguir creciendo a nivel europeo y segundo, no descarto la posibilidad de instalar la misma idea en otros países donde se produzcan cambures, bien sea donde se produzca la banana y que en esos países seguramente habrá plátanos de descarte, que estarán buenos, cambures que estén perfectos para poder elaborar este tipo de cosas”.

Carlos Guevara, fundador de Bodegas Platé, el primer vino de plátano en España
Carlos Guevara, fundador de Bodegas Platé / Foto: Cortesía

 

Demostró que de las peores crisis, pueden germinar las ideas más brillantes y su espíritu aventurero no le permite detenerse. A su vez, es un venezolano agradecido con las bondades de su país y añora cada rinconcito que solía explorar y disfrutar a plenitud.

“Cuando vivía allá, prácticamente todos los fines de semana cogía el carro y me iba para algún sitio. No me quedaba quieto casi nunca el fin de semana en Barquisimeto. Además, volaba parapente, lo sigo haciendo, y siempre había algún sitio a donde ir a volar parapente. Uno se iba a El Jarillo o para Mérida, los vuelos de allá de Humocaro, en Barquisimeto o te ibas a Morrocoy, para Coro o hacia la finca de algún amigo. Siempre había algo que hacer los fines de semana, eso es lo que más extraño”, finalizó.