Cinco alimentos que debes evitar en las cenas

La cena es una de las comidas más importantes del día y, al igual que el resto, no debe saltarse de manera habitual. Según los expertos, la última comida del día debe suponer el 25% de la ingesta de alimentos diaria. Una cesa sana debe incluir proteínas, grasas e hidratos de carbono y tiene que ser lo suficientemente abundante como para no despertarse por hambre. Para que sea saludable se debe realizar al menos dos horas antes de acostarse y evitar algunos alimentos que pueden provocar pasar una mala noche.

Por larazon.es

Además de los ya conocidos café y refrescos de cola, hay otros alimentos que pueden dificultar el sueño y que es preferible tomarlos en otros momentos del día más adecuados.

Cinco de estos alimentos a evitar son:

 Verduras diuréticas, como las alcachofas. Este tipo de vegetales puede provocar que nos despertemos para orinar durante la noche.

– Embutidos y jamón o pavo cocidos. Tomar chorizo, salchichón o lomo durante la cena es un recurso rápido pero no es buena idea porque pueden producir digestiones pesadas. Recurrir al jamón o al pavo cocidos, tampoco es una opción porque son alimentos procesados y, la mayoría tienen altos contenidos en sal.

– Legumbres. Pese a que son unos alimentos sanos y deben formar parte de la dieta habitual es mejor restringir su ingesta al día. Las legumbres provocan gases que pueden producir dolores de estómago y dificultar el sueño.

– Cítricos. Algunas frutas como las naranjas, las mandarinas, las fresas o los kiwis también es mejor evitarlas tomar en la cena. Su acidez puede provocar malestar estomacal y ardor durante la noche.

– Quesos curados y lácteos. Los quesos curados son difíciles de digerir, en el caso de la cena es mejor optar por quesos frescos, como requesón, mozzarella o mascarpone. En cuanto a los yogures, los naturales son lo ideales porque no llevan azúcar.

Para conseguir una cena sana, equilibrada y que no provoque despertares nocturnos se puede optar por verduras cocidas o al vapor, ensaladas, huevos, pescados, carne blanca, arroz o pasta integral (en pequeñas porciones) y fruta fresca.