Texas: Un día después del brutal tiroteo dentro de una iglesia bautista (Fotos)

Texas: Un día después del brutal tiroteo dentro de una iglesia bautista (Fotos)

Pastor Frank Pomeroy (2nd L) with his wife Sherri speaking, is comforted at a news conference outside the site of the shooting at his church, the First Baptist Church of Sutherland, Texas, U.S., November 6, 2017. REUTERS/Rick Wilking
Pastor Frank Pomeroy (2nd L) with his wife Sherri speaking, is comforted at a news conference outside the site of the shooting at his church, the First Baptist Church of Sutherland, Texas, U.S., November 6, 2017. REUTERS/Rick Wilking

 

Lo que sabe del tiroteo el domingo que dejó 26 muertos en una iglesia de Texas:

Christophe VOGT / AFP





Lo que pasó 

El domingo, poco antes de las 11H20 (17H20 GMT) Devin Patrick Kelley, de 26 años, abrió fuego en la First Baptist Church, una pequeña iglesia de paredes blancas, típica de esta región del medio-oeste de Estados Unidos.

El atacante fue descrito por las autoridades como un joven blanco que aparentemente se suicidó cuando huía en su auto y mientras era perseguido por dos ciudadanos.

“Creemos que él tenía una herida auto infligida por arma de fuego”, dijo el sheriff Joe Tackitt a la cadena CBS.

El atacante

Devin Kelley es descrito por quienes le conocieron como un hombre inquietante con una vida personal y profesional frustrada. El exmilitar, autor del peor tiroteo ocurrido en Texas, fue dado de baja de la Fuerza Aérea por violencia conyugal.

Residía en New Braunfels, ciudad ubicada a unos 50 km de Sutherland Springs, donde perpetró el ataque.

Kelley era de esas personas que exponían abiertamente su frustración en las redes sociales. Sus diatribas en Facebook iban dirigidas contra la religión, la iglesia y los creyentes.

Muchos de sus excompañeros de clase relataron que se distanciaron de este ateo militante, de comportamiento hostil y frecuentes ataques de violencia.

¿Porqué?

El móvil del crimen parece originado en un conflicto familiar, según un oficial de la policía texana, Freeman Martin.

La suegra de Kelley frecuentaba la iglesia donde cometió la masacre, aunque ella no estaba presente el domingo.

Según Martin, el atacante había enviado “un mensaje amenazador” hacia su suegra.

Los héroes

Stephen Willeford, al ver que el atacante escapaba, tomó su propio fusil y abrió fuego.

Johnnie Langendorff, que pasaba por el lugar y presenció el intercambio de disparos, vio huir a Kelley en su SUV Ford Explorer y comenzó a perseguirlo.

Willeford “me puso rápidamente al corriente de lo sucedido y me dijo que era necesario detenerlo, entonces fue lo que hice”, relató Langendorff a la emisora local KSAT.

Cuando Kelley perdió el control de su vehículo, “el señor que venía conmigo salió y le apuntó apoyando el fusil sobre mi capot, diciéndole que saliera. El no hizo ningún movimiento”, agregó.

Las víctimas

Las víctimas tenían entre cinco y 72 años, según Freeman Martin.

Murieron 26 personas, entre ellas un bebé de 18 meses, y otras 20 resultaron heridas, incluido un niño de 5 años, que recibió cuatro disparos.

Según distintos medios, entre los muertos figura el pastor que oficiaba interinamente, y su esposa.

La hija de 14 años del pastor titular, que no estaba en la iglesia, también falleció.

Al menos ocho miembros de tres generaciones de una familia murieron, entre ellos una mujer embarazada y sus tres niños.

El debate

La masacre reavivó el debate sobre la tenencia de armas, aunque los partidarios de un mayor control sobre éstas no guarden muchas esperanzas de que las cosas cambien.

En principio, Kelley no estaba habilitado para tener un permiso de porte armas.

El presidente Donald Trump, de gira por Asia, insistió en que “es un poco pronto para abordar el tema”, al ser consultado por los pedidos para aumentar el control de armas.

“La salud mental es el problema aquí (…). No es algo relacionado con las armas”, dijo en Tokio.

Como en tantos otros tiroteos, los demócratas aprovecharon para renovar los llamados al control y regulación de las armas de fuego, un tema candente en un país que considera casi sagrado el derecho a portar armas.

A woman sits on her porch next to the site of a shooting at the First Baptist Church of Sutherland Springs, Texas U.S. November 6, 2017.  REUTERS/Rick Wilking
A woman sits on her porch next to the site of a shooting at the First Baptist Church of Sutherland Springs, Texas U.S. November 6, 2017. REUTERS/Rick Wilking
Neighbours who live next to the site of a shooting at the First Baptist Church of Sutherland Springs are pictured, Texas, U.S. November 6, 2017.  REUTERS/Rick Wilking
Neighbours who live next to the site of a shooting at the First Baptist Church of Sutherland Springs are pictured, Texas, U.S. November 6, 2017. REUTERS/Rick Wilking
Police stand outside the site of a shooting at the First Baptist Church of Sutherland Springs, Texas, U.S. November 6, 2017.  REUTERS/Rick Wilking
Police stand outside the site of a shooting at the First Baptist Church of Sutherland Springs, Texas, U.S. November 6, 2017. REUTERS/Rick Wilking
Pastor Oscar Dean prays with others near the site of the shooting at the First Baptist Church of Sutherland, Texas, U.S., November 6, 2017.  REUTERS/Rick Wilking
Pastor Oscar Dean prays with others near the site of the shooting at the First Baptist Church of Sutherland, Texas, U.S., November 6, 2017. REUTERS/Rick Wilking